El Nacional
Los actos religiosos del Día de la Altagracia fueron empañados en el 1952 con el asesinato del joven Raúl Cabrera, secretario general del Sindicato de Peleteros, quien al igual que Mauricio Báez ofrendó su vida en aras de la organización de los trabajadores dominicanos.
Aunque la prensa trató el asesinato de Cabrera como un hecho común, la realidad es que tuvo un componente político, dada su destacada participación en el movimiento obrero, que tras la muerte de Mauricio Báez comenzaba a reorganizarse.
Hoy se cumplen 57 años de aquella noche en la que un hombre se abalanzó sobre Cabrera con un cuchillo y le infirió 18 puñaladas. Posteriormente, las autoridades informaron a la prensa que se trató de una pelea entre riferos.
Los medios de comunicación ocultaron la verdadera razón del crimen, y donde se comentó el hecho fue atribuido a problemas personales entre Cabrera y el homicida.
El asesinato fue cometido, por encargo, por Valentín Santamaría, un hombre de aproximadamente siete pies de estatura y tenía varios expedientes por violencia callejera.
El cuerpo de Cabrera permaneció en el pavimento durante más de una hora, y su matador esperó en el lugar la llegada de una patrulla del Ejército que lo arrestó, pero nunca se supo el curso que tomó el caso en los tribunales.

