La Asociación Dominicana de la Industria Eléctrica (Adie) afirma que los apagones que afectan al país, que tilda de desagradables e inaceptables, ocurren porque las Empresas Distribuidoras de Electricidad (Edes) carecen de capacidad financiera para comprar energía.
Las causas de ese déficit en el suministro de energía eléctrica podrían ser también porque se requiere aumentar el precio de la tarifa a los consumidores o porque el kilovatio ofertado por empresas generadoras resulta excesivamente alto.
Tiene sentido lo señalado por los directivos de ese gremio respecto a la carencia de las Edes para adquirir la energía, pero es preciso señalar que en poco más de un decenio, el Estado ha transferido más de 12 mil millones de dólares al sector generador para conjurar el déficit del subsector eléctrico.
Lo que resulta difícil entender es que a pesar de que el país ha registrado un enorme avance en materia de generación y de diversificación de su matriz energética, aún esté sometido a desagradables e inaceptables apagones.
El presidente de Adie, Roberto Herrera; el vicepresidente, Manuel Cabral, el secretario general, Salvador Longo, y el gerente técnico, Amaury Vásquez, coincidieron en desmentir que la crisis en el suministro de energía obedezca a una reducción en la oferta de energía por parte de empresas generadoras para de presionar el pago de deudas.
Conforme a ese planteamiento, el problema radica en que las distribuidoras de electricidad “sufren grandes pérdidas y cuentan con recursos para invertir agresivamente para que sean sostenibles”, mientras que las empresas generadoras “hacen ingentes esfuerzos para modernizarse, para que su producción esté a la vanguardia”.
Al acudir como invitados especiales al almuerzo semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, los representantes de las empresas generadoras ofrecieron un claro panorama, desde su óptica, sobre la situación de la industria eléctrica y la posible solución a los desagradables e inaceptables apagones.
Tal parece que la receta recomendada solo incluiría la capitalización de las Edes a través quizás de un incremento en la tarifa eléctrica y la erogación de mayores recursos desde el Presupuesto Nacional para financiar la compra de energía a las generadoras. Así de sencillo.

