Editorial

Asunto serio

Asunto serio

Camino a convertirse en pandemia, la gripe porcina, además de tragedia sanitaria, constituye otro rudo golpe a la economía global con el desplome en los mercados bursátiles de empresas vinculadas con la industria del turismo, aunque se afirma que República Dominicana resultaría beneficiada si logra asegurar que su territorio quede libre de virus.

La Unión Europea ha exhortado a sus más de 400 millones de súbditos abstenerse de visitar destinos en América donde haya contagio comprobado de gripe porcina, lo que perjudicaría muy sensiblemente el flujo turístico a México y Estados Unidos y de cualquier otro país en el continente que se agregue a esa aciaga lista.

Aunque se afirma que Dominicana saldría gananciosa de un posible desvío de vuelos  originalmente destinados a México, conviene señalar que los lugares más afectados están ubicados, al igual que la costa Este dominicana, en el Caribe, cuya zona sufriría en términos generales, de una reducción en el flujo de visitantes desde Europa y Estados Unidos.

Para que se tenga una idea del desastre que en términos económicos causaría esa posible pandemia, basta referir el informe del Banco Mundial que sitúa en tres mil millones de dólares el costo de poder contenerla y que provocaría una caída del cinco por ciento en el PIB mundial.

En el menor de los escenarios, la propagación de la gripe porcina retrasaría la recuperación de la economía mundial, sumida hoy en una profunda recesión, lo que significaría mayores sufrimientos para naciones en desarrollo golpeadas por los coletazos de la peor crisis financiera en más de ochenta años.

Por esa y otras muchas razones, las autoridades deben aunar los mayores esfuerzos preventivos para evitar el ingreso de ese virus mutante que ha causado más de 150 muertes en México y ya permea las fronteras sanitarias de Estados Unidos, Canadá, España e Israel.

Ante tan grave peligro sanitario y de agravamiento del difícil entorno económico, resultan inadmisibles, insensatas o de excesivo protagonismo huelgas como la convocada por los médicos de hospitales y la prohibición de ingreso por las Aduanas de productos cárnicos, sin contar con el asesoramiento de autoridades epidemiológicas.

Gobierno y sociedad- se repite-  están obligados a unificar esfuerzos y voluntades para evitar por todos los medios que el contagio de la fiebre porcina se presente en territorio nacional. No hay espacio, pues, para improvisación ni temeridades.

El Nacional

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