MIAMI, AP. Los Colts jamás se han enfrentado con un ataque del calibre del que encabeza Drew Brees en los Santos.
La defensa de Nueva Orleáns, por otra parte, ha demostrado ser capaz de agrandarse en los momentos decisivos y de recuperar el balón para su equipo cuando cuenta. Pregúntenle si no a Bret Favre.
Los Colts de Peyton Manning son favoritos para ganar el Super Bowl. Sin embargo, Los Santos –que terminaron la temporada con marca de 13-3 y en los playoffs eliminaron a dos equipos con quarterbacks de leyeda– dejaron en claro que tienen argumentos más que suficientes para llevar a Nueva Orleáns su primer título.
Jugamos para ganar, afirmó el Jeremy Shockey esta semana. Sería grandioso para esta ciudad.
De hecho, en este choque hay algo más que estadísticas y talento. El fútbol estadounidense es un juego emotivo y los Santos están empeñados en darle una gran alegría a la afición de Nueva Orleáns, poco acostumbrada a los triunfos y que todavía no se repuso del todo del golpe que representó el huracán Katrina en el 2005.
Los dos equipos están llenos de talento y la diferencia la podría marcar la motivación adicional que pueden tener los Santos. El equipo acumuló un promedio de 272,2 yardas por aire por partido y lo hizo sin tener un receptor especial. Tengo muchos receptores. En conjunto, son los mejores de la liga, aseguró Brees. Cada uno tiene un talento único.
En sus dos victorias de la postemporada los Colts enfrentaron a dos de los quarterbacks más jóvenes e inexpertos de la NFL: Joe Flacco, (Baltimore), y Mark Sánchez, de los Jets.

