En los últimos tres años las Pruebas Nacionales han tenido prácticamente los mismos resultados en la enseñanza media: apenas un 40% de los estudiantes ha logrado salir airoso.
El estancamiento, ahora que se cuenta con más recursos y más interés en mejorar la calidad de la educación, es para que se revise el sistema de enseñanza.
Algo tiene que andar mal para que en tres años no se haya registrado una mejoría en las evaluaciones. Y todavía tiene que verse la media con que el restante 60% aprobó las materias que se examinan en las pruebas. Antes que algún tipo de satisfacción, el Ministerio de Educación no solo tiene que ver los resultados con preocupación, sino analizarlos muy escrupulosamente.
Por su carácter nacional los resultados de las pruebas pueden constituir el punto de partida para examinar el sistema educativo en su conjunto. Y más cuando se recurre al término revolución educativa para resaltar las siempre saludables inversiones que se efectúan en el sector.

