La ausencia de lluvia está afectando toda la producción agrícola y ganadera de la cuatro provincia de la región Noroeste, secuencia de la sequía que afecta la zona, situación que desde ya está ocasionando pérdidas millonarias, por lo que urge la intervención del Gobierno para socorrer a los sectores afectados, quienes no soportan más percances provocados por los fenómenos de la naturaleza.
Los bananeros sufrieron daños millonarios, a raíz del paso del huracán María que destruyó todas las plantaciones de guineo, perdiendo los mercados europeos que recurrieron a otros países para abastecerse de la fruta. Y el problema se complicó, cuando el transporte marítimo por el puerto de Manzanillo de Montecristi, quedó paralizado, pues los barcos dejaron de arribar.
Los arroceros han hecho una inversión de miles de millones de pesos en las siembras de tareas que tienen ya dos abonos, control de malezas y pérdidas de semillas, mientras los bananeros necesitan urgentemente un sistema de riesgo regular, dado que todas las fincas están sembradas y se encuentran en plena producción.
Las embarcaciones volvieron al puerto de Manzanillo, y cuando todo parecía normalizarse, dejó de llover y la sequía amenaza seriamente al sector agropecuario de la zona, requiriéndose que el INDRHI, tome medidas para evitar males mayores, pues el panorama se presenta sombrío no solo por las pérdidas de los agricultores, sino también por la disminución de los empleos.
El ambiente luce complicado debido a que el agua que llega no es suficiente para la demanda que existe en el cultivo del arroz y el banano, pues el canal opera con un caudal de 3 a 4 metros cúbicos por segundo, cuando lo normal debe ser 12 metros cúbicos; Hay que recordar que las juntas de regantes están racionalizando el uso de agua para mojar los cultivos.
La única solución para evitar la sequía que se presenta en esta época del año, consiste en la construcción de las presas sobre el río Amina y la de Guayubín, cuyos estudios y presupuestos reposan en los archivos del INDRHI, organismo que contrató a técnicos franceses para esos proyectos que duermen el sueño eterno, sin que haya esperanza de que se inicie la construcción de ambas obras,los cuales terminarían con las angustias y la desesperación de los dueños de fincas.

