En medio de la crisis del petróleo generada por la guerra contra Irán, la prudencia que ha caracterizado la política monetaria es un detalle preponderante en la capacidad financiera del país para lidiar con los efectos del conflicto.
Además de la estabilidad del dólar, que para más en lugar de subir ha bajado, el Banco Central, según el gobernador Héctor Valdez Albizu, dispone de reservas por más de 13,900 millones de la moneda estadounidense.
La lección es digna de ponderarse frente a la incertidumbre que plantean desafíos como el comportamiento de los precios del crudo, el transporte y los alimentos.
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En un evento, Valdez Albizu definió al Banco Central como el “motor transversal de la economía”, que va todavía más allá de la estabilidad al impulsar la inclusión financiera, potenciar el crecimiento económico y contribuir a reducir la pobreza.

