Opinión

Beneficio inmigrantes

Beneficio inmigrantes

Orlando Gómez Torres

Un estudio realizado por la Unión Europea y el PNUD arrojó el dato de que los inmigrantes que viven en República Dominicana aportan el 9.5% del valor agregado a nivel nacional, notoriamente por encima de su proporción como parte del total de la población. El hallazgo es consistente con estudios similares en la población de inmigrantes en otros países, lo que resulta muy relevante cuando se trata un tema que se ha tornado tan espinoso como la inmigración.

Naturalmente, en las actividades económicas donde hay mayor participación de inmigrantes como en la agricultura y la construcción estos muestran un aporte al valor agregado de hasta un tercio de la producción nacional, lo que les hace un componente de significativa importancia para esas actividades.
Otros estudios respecto de inmigrantes realizados en otros países con alta consistencia también demuestran que los inmigrantes son menos propensos a cometer delitos que la población nativa.

No me sorprendería si un estudio en ese sentido en República Dominicana llegara a esa misma conclusión.

Más aún, el estudio de la UE y el PNUD muestra como la productividad de esos inmigrantes aumenta en la medida que estos estén más educados, lo que favorece significativamente al aparato productivo nacional. El estudio, sin embargo, no parece recoger la cantidad de empleos generados por los inmigrantes que abren un negocio en nuestro país y el impacto económica en las zonas donde estos lo hacen.

Los inmigrantes son, y siempre han sido, un factor positivo para los países que les acogen: de hecho, el continente en el cual habitamos fue construido casi en su totalidad por inmigrantes. De una forma u otra, todos somos hijos de inmigrantes. Y el alto desarrollo alcanzado por nuestros vecinos del norte vino de la mano de sus inmigrantes, y el poco desarrollo que podemos celebrar los que estamos en el centro y el sur lo debemos a inmigrantes.

El valor y la determinación que requiere salir del país donde se nació y vivió para lanzarse a la aventura en un país que no conoce y donde usualmente no se tiene a nadie, tiene su valuación, y el país que pierde personas así incurre en un costo tan alto como el beneficio que percibe el país que le acoja. Esa es una lección que los dominicanos conocemos muy bien mirando desde acá a las docenas de comunidades de nuestros compatriotas en el extranjero.

Ser un receptor neto de inmigrantes es una bendición que quizás no nos durará para siempre, y operaría en nuestro beneficio aprovechar esta enorme oportunidad que las actuales circunstancias nos han brindado.

El Nacional

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