POR JAVIER NOGUERA
El año venidero es un año lleno de retos y ambigüedades de lo que se debe o no hacer para restaurar la economía local y global, además del creciente tema de la preservación del medio ambiente y el ya famoso tema del calentamiento global.
Uno de los temas que más preocupa a la población en el planeta relacionado con ambos temas es el del precio del petróleo y sus derivados, luego de experimentar un alza récords en su cotización, llegó al novel mas bajo en su historia luego de varios años en su cotización especulativa.
El petróleo rige la economía de varias naciones en el mundo y es responsable de la estabilidad de decenas de ellos, en especial en aquellos que no se produce y por ende debe importar hasta el más refinado producto del mismo, teniendo como consecuencia una dependencia directa para establecer sus presupuestos nacionales.
Una de las soluciones que mas se ha discutido en diversos foros internacionales es el uso de combustibles alternativo a base de productos agrícolas y que poseen características excepcionales para tal uso, sin embargo y continuamos con el eterno pero que se presenta siempre.
Ese pero lo constituye los siguientes aspectos que se pueden encontrar en cualquier informe que se presente en relación al tema. La producción de estos combustibles acarrea una serie de inconvenientes a tener en cuenta. En primer lugar, son varios los estudios que ponen en duda el rendimiento energético de los biocombustibles, es decir, la relación existente entre la energía necesaria para producirlos y la que de ellos se obtiene.
Algunos científicos, como David Pimentel o Tad Patzek, incluso apuntan que las producciones de bioetanol a partir de maíz y biodiésel a partir de girasol presentan rendimientos energéticos negativos. Esto es, para su producción se utiliza más energía de la que se obtiene.
Por otra parte, la producción de estos combustibles tiene unos impactos ambientales significativos, como el consumo de agua, la contaminación del agua y el suelo por el uso de fertilizantes y pesticidas, la erosión, la deforestación, la desertización o la pérdida de biodiversidad.
Además, el balance de emisiones de CO2 de los biocombustibles puede llegar a ser negativo, como en el caso de la quema de selvas y bosques para plantar cultivos energéticos
En tercer lugar, hay que considerar que si se extendiesen los cultivos energéticos como para que los biocombustibles pudieran reemplazar significativamente el petróleo en el transporte, la cantidad de tierra fértil necesaria sería inmensa, lo que agravaría los problemas de hambre ya existentes.
Esta exposición la podemos entender y hasta nos encaminaría a dejar las cosas tal y como están y no preocuparnos por este tipo de soluciones y es que considerando que tan solo por asomar esta idea al día de hoy ya son palpables diversas consecuencias de la apuesta por los biocombustibles en los mercados de alimentos.
Tan solo en México ya han visto cómo el precio del maíz, elemento básico en la dieta de la mayor parte del país, se ha duplicado como consecuencia del aumento de la producción de bioetanol -utilizando maíz como materia prima.
Algunos expertos apuntan que los biocombustibles podrían contribuir, aunque no definitivamente, a responder a los retos energéticos y ambientales si se cumplieran tres condiciones:
1ro. Que deben ser producidos a partir de cultivos respetuosos con el medio ambiente, 2do. Que sea utilizando tierras marginales -de forma que no se ponga en peligro la seguridad alimentaria – y 3ro. Que se desarrollen con tecnologías que mejoren su rendimiento energético, tres grandes retos para los investigadores, científicos, agricultores etc. que trabajan en poder obtener una solución a esta ambigüedad del desarrollo de la humanidad y protección del planeta.
Otros expertos señalan lo siguiente: Debido a las enormes cantidades de energía que se requieren para cultivos como maíz o colza/canola, la primera generación de agrocombustibles podría acelerar, en vez de disminuir, el cambio climático.
El Informe sobre desarrollo humano 2007/2008 del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas, advierte que las consecuencias del cambio climático podrían ser apocalípticas para algunos de los pueblos más pobres del mundo.
En resumen creo que el tema es muy complejo y por ende hasta que no se llegue a un sincero acuerdo en la participación de todos los sectores que componen la mecánica de la vida en el planeta, jamás se podrá llegar aun obtener una solución al avance del deterioro ambiental.
Mientras queridos lectores le invito a tomar un momento en estos días de fin de año para que planifiquen de que manera pueden contribuir con una idea ecológica en su comunidad. ¡Feliz año 2009!
(asieselambiente@hotmail.com)

