Venezuela ha solicitado un dialogo entre Republica Dominicana y Haití para solucionar el drama humano creado por la sentencia del TC. Ante este pedido, el gobiernoDominicano, abandona su transferida retorica ultranacionalista para sentarse en una mesa con Haití, a buscar la forma más expedita de cómo reconocer como dominicanos a los nacidos en nuestro país antes del 2010, y como regularizar los que han llegado.
De esta manera, el código napoleónico y la lengua de Voltaire serán el vector para discutir un tema de derechos humanos que nos compete a todos. Afortunadamente muchos nuestros abogados al igual que el ex presidente Fernández pueden expresarse en una lengua que evoca leyes, política cultura, protocolo, romance, galantería, gourmet.
En el mundo más de 220 millones de personas hablan francés. Haití, Quebec en Canadá y los departamentos de ultramar Martinica Guadalupe y san Martin, son algunos de los 33 países que tienen el francés como idioma oficial, sin embargo, por su pasado histórico nuestro país también ha sido invitado a participar en la Organización Internacional de la Francofonía que aglutina unas 57 naciones .
Es perentorio fortalecer la enseñanza del francés en nuestras escuelas, de esta manera podemos conocer mejor a nuestros vecino, las oportunidades de becas, y ocupar puestos de trabajo que nos disputan los inmigrantes en el sector turismo.
Todos los actos oficiales en Haití se hacen en francés pero solo los haitianos que han ido a la escuela pueden entenderlo, casi siempre hay que traducir al creole, que es tan parecido al francés , como lo es el portugués al español. En opinión de algunos conocedores el voodou y el creole son los dos rasgos culturales que más identifican al pueblo haitiano, pero también los que más han contribuido a mantener su aislamiento regional.
Ojalá que bajo la tutela de Petrocaribe las autoridades de nuestros países se comprometan a regularizar el paso de inmigrantes por la frontera, a mantener y fortalecer los intercambios comerciales y culturales. “Bon Jour” es una palabra de cortesía y apertura, y es hora de ponerla en práctica.
Ernesto Guerrero
guerrerocamiloe@gmail.com

