Lamentablemente para la sociedad, el gravoso desatino que han cometido los gobiernos ha sido darle riendas sueltas o valores positivos a la desdichada y nunca bien aceptada frase que reza: «borrón y cuenta nueva».
De hecho, esa expresión, la cual ronda en las cabezas de los dominicanos y las dominicanas desde la desaparición de la muerte del dictador Trujillo, nunca fue pronunciada por el profesor Juan Bosch.
Esas desafortunadas palabras fueron dichas, por primera vez, unos tres meses antes del retorno de Bosch al país después de haber durado 24 años en el exilio, durante una manifestación en el parque Colón de la ciudad capital.
Quien real y efectivamente es el autor del «borrón y cuenta nueva» es el señor Ramón Castillo. Quien junto a Nicolás Silfa y Ángel Miolán, los tres altos dirigentes de la plana mayor del Partido Revolucionario Dominicano en ese entonces, integraron la comisión que por disposición de Juan Bosch llegaron al país para comenzar a hacer contactos con el pueblo y dar a conocer al PRD.
Lo que sí dijo Juan Bosch, en el 1962, para así darle continuidad a su conducta ética, fue que: «Aquí no puede haber destrujillización porque el 95% de los dominicanos tuvieron que ser trujillistas, a las buenas o a las malas. Aquí lo más que puede hacerse es llevar a los tribunales a los que han cometido crímenes o se han enriquecido…».
En términos personales, nunca he estado de acuerdo con la archisabida frase que ha tenido el mérito de saber mostrarse o esconderse entre los laberintos de la administración pública en detrimento directo de los más pobres y de la infraestructura de la nación, tanto en lo moral como en lo económico.
Por: Oquendo Medina
oquendomedina@hotmail.com

