NUEVA ORLEANS, EEUU. AFP. La fuga de petróleo en el Golfo de México paró hace dos días y no se ha detectado otras filtraciones, en momentos en que los estadounidenses esperan el diagnóstico final antes de dar vuelta la página del desastre de la marea negra.
El grupo británico BP aseguró el sábado que «no hay indicios» de que haya una fuga de petróleo en el golfo, dos días después de instalado un artefacto similar a un embudo para intentar sellar definitivamente el persistente flujo de crudo.
Causante del derrame tras su avería en abril por la explosión y posterior hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon, el pozo resiste bien al cerramiento de válvulas que logró frenar el jueves el vertido de petróleo al Golfo de México, anunció este sábado la empresa.
«No hay ninguna evidencia» de que el pozo «no resista», es decir, no hay ningún indicio de nuevas fugas desde el pozo, que alcanza una profundida de cuatro kilómetros bajo el nivel del mar, dijo el vicepresidente de BP, Kent Wells, durante una conferencia de prensa.
«La prueba no ha terminado. Todavía no hemos llegado a una conclusión final. Pero actualmente no tenemos ninguna evidencia que nos indiquee que el pozo no está sellado», agregó Wells.
La presión en el interior del pozo, que estaba completamente cerrado el jueves a las 20H25 GMT por primera vez desde el comienzo del derrame de petróleo el 20 de abril, ha seguido aumentando, lo cual es «una buena señal», explicó.
«El hecho de que la presión sigue aumentando nos da más confianza de que la prueba funciona», dijo Wells. Los datos se encuentran «absolutamente» dentro del rango previsto por los ingenieros, añadió.
No obstante, Wells advirtió que las pruebas no están terminadas y que hace falta aún esperar antes de sacar conclusiones definitivas. En ese sentido, esbozó la posibilidad de reabrir el pozo por un corto periodo con el fin de reducir la presión en su interior.
La noticia de que las tres válvulas del gigantesco embudo se habían cerrado el jueves fue un rayo de luz para los residentes de la costa cuyos medios de vida han sido devastados.
El derrame, la mayor marea negra de la historia de Estados Unidos, se detuvo cuando las válvulas de un nuevo embudo instalado el lunes fueron cerradas, cerca de tres meses después del naufragio de la plataforma Deepwater Horizon gestionada por la petrolera británica BP, tras una explosión que dejó once operarios muertos.
En la región, los residentes oscilan entre la alegría y el miedo de que la fuga vuelva a aparecer con más virulencia.
Una de las principales preocupaciones es la posibilidad de que, atrapado en el pozo tapado, el petróleo comprimido termine por crear grietas y se vierta de nuevo al mar.
«La esperanza flota en el golfo», tituló el sábado el diario American Press de Luisiana. «¿Aguantará?», cuestionó de su lado el Daily Advertiser.
El derrame
En abril de este año estalló una plataforma petrolera que provocó un derrame que contaminó una gran parte del de las costas atlántica, provocando daños incalculables a la fauna.

