Opinión

Breve que te quiero breve

Breve que te quiero breve

Japón está arrasado, siendo el país más preparado contra terremotos de todo el mundo. La naturaleza lo vapuleó, con triple gancho al hígado: terremoto, tsunami y colapso nuclear de una de sus plantas. Si acaso la economía nipona se hunde, con ella se hundiría una parte significativa de la economía planetaria. Aunque en República Dominicana ya estamos muy tarde como nación, debemos aprender cultura antisismos lo antes posible, tomando a la nación nipona como referencia, que aún con cincuenta años de líder en ese campo en materia de prevención, fracasó atronadoramente en su último combate.

Dios no lo quiera, pero si nos sucede a nosotros, se dirá que todo esto estaba escrito en la Biblia y que estaríamos pagando por ser un pueblo de pecadores, ya que ante el cruento escenario de desolación que la tragedia dejaría a su paso, el fanatismo religioso tomaría el control con su patético discurso del miedo, cuando en realidad el castigo de Dios nada tiene con los eventos de una naturaleza revolteada.

Entendamos que vivimos en la superficie un planeta rocoso, que responde a la esencia telúrica de su tectónica de placas,  por el hecho simple de ser un mundo con corazón de magma, arriba del cual hacemos nuestras vidas.

 Geológicamente es muy activo, con unas 12 erupciones volcánicas al año, donde sus continentes se desplazan perezosamente hasta 3 metros cada siglo, pero que en ocasiones dan tumbos, por ser tierras que flotan sobre un mar de magma, dividido en segmentos llamados fallas. Entender esa realidad, colocada, sin duda,  debajo de nuestros pies, sería más práctico que levantar la cabeza en busca de misericordia.

 

Nuestra ignorancia por carecer de cultura antisismos, nos revolverá en nuestro fanatismo más ciego, para ensimismarnos en las asechanzas del Apocalipsis y el fin de los tiempos, asociado al año 2012, que está al doblar de la esquina cósmica, y así descuidar el elemental deber de prepararnos como país, para intentar mitigar los devastadores efectos de una fuerte sacudida tipo Japón.

El Nacional

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