Mil años atrás: en el año 1013, la pólvora se acaba de inventar, desatando el terror en los campos de guerra, donde los caballeros templarios arrojaban bocados de pólvora contra el enemigo, arma considerada el abuelo de la primera granada. China nunca tuvo ambiciones de conquistar Europa, ya que estaba demasiado lejos de sus fronteras, pero de haber emprendido la odisea con el apoyo militar de la pólvora, quizás la habrían conquistado y hoy Europa sería una provincia de China. Típico caso en que la geografía se impone a las ambiciones humanas.
En el mismo año 1013, el navegante Leif Erickson llegó a América, desembarcando en la actual Terranova, Canadá, al frente de 4 barcos y 200 hombres. Bautizó a las nuevas tierras Vinland, o tierras de viñas, deseoso de establecer su reino, pero sus continuas batallas contra pueblos aborígenes hostiles, lo hicieron renunciar a sus planes de colonización.
Si los vikingos se hubiesen establecido en el continente, habrían prosperado y quizás hecho imposible la conquista española 500 años más tarde, por haberse convertido en un pueblo demasiado poderoso para conquistar. Típico caso en que la historia es el resultado de muchas cosas que se juntan de manera fortuita.
En el mismo año 2013, la población humana alcanzaba los 300 millones de habitantes. Si sólo la gente hubiera muerto de vieja desde entonces, con esa población hace un milenio, hoy habría 18,900 millones de habitantes, más del doble de la actual población mundial que es de 7 mil millones.
Lo que pasa que las pestes, los desastres naturales, las enfermedades, los crímenes y las guerras han contribuido fuertemente al control natal. Típico caso en que la historia de los desastres termina siendo un bálsamo para las generaciones actuales, porque usted se imagina hoy un planeta con 18,900 millones de habitantes, sería una insostenible fatalidad. Típico caso en que la historia es como es.

