Hace 400 millones de años una estrella supernova estalló muy cerca del sistema solar, liberando dosis letales de radiación cósmica, que aniquiló a millones de especies animales. Hace 270 millones de años el mundo se congeló, convirtiendo al planeta en una bola de hielo, tal como luce la Antártida en la actualidad, con una uniforme capa de hielo de 3 Km de grosor, que se descongeló progresivamente gracias a las erupciones de los siguientes 1,500 años, que desataron un intenso vulcanismo.
Hace 100 millones de años surgieron semillas en forma de hélice, que al ser desprendidas por los árboles, giraban y se desplazaban por el aire durante grandes trayectos, para de esa forma tapizar el mundo entero de selvas y de bosques, creando un clima fecundo y benigno para la vida. Hace 10 millones de años hubo un choque masivo de cinco estrellas en nuestra galaxia, a 17 años-luz de distancia, provocando poderosas ondas gravitacionales que invirtieron los polos del planeta, alterando el cinturón de asteroides, con miles de ellos desintegrándose en la atmósfera.
Hace 5 millones de años existió una raza de seres humanos de menos de un metro de estatura, el llamado Homo Florisienses. Hace 3 millones de años hubo una especie humanoide extremadamente pequeña, de sólo 50 centímetros.
Hace 2 millones de años existió un bosque de cactus súper denso, abarcando un territorio similar al de la República Dominicana e imposible de penetrar, con espinas de 2 metros de largo.
Durante unos 2,500 millones de años, el planeta Tierra ha experimentado una infinita serie de cambios climáticos. Si ocurren otra vez ahora no debían extrañarnos, ya que la intensa acción humana es un factor detonante que influiría en su aceleración.
El actual cambio climático puede tomarse 100 años para completarse, pero al final mataría a miles de especies.
El fin del mundo no existe. Existe el fin de las especies que habitan en él.

