Debido a la densidad de árboles que bloquean el viento y la ausencia de fauna, el bosque es conocido por su tranquilidad, lo cual aumenta su halo fantasmal. Este bosque es el lugar del mundo donde más gente se ha suicidado después del puente Golden Gate de San Francisco, EU. Existen unas 60 señales, en japonés y en inglés, instando a la gente a que reconsidere su decisión de quitarse la vida.
En el Japón feudal del siglo XIX, cuando las hambrunas y las epidemias azotaban a la población, las familias más pobres abandonaban allí a su suerte a los niños y a los ancianos que no podían alimentar. Por este motivo, el lugar está repleto de leyendas donde moran los fantasmas de los que allí murieron. Dice una leyenda que los fantasmas marchan en masa, atraviesan árboles y se hunden en el lago cerca de amanecer.
Desde la década de 1950, más de 500 personas han perdido sus vidas en el bosque, la mayoría por suicidio. Unos 300 operarios se adentran anualmente a recónditos lugares de ese bosque insólito, para localizar los cadáveres que no han sido encontrados por los visitantes y guardias forestales. Incluso la policía patrulla los alrededores en busca de posibles suicidas. Otra curiosidad del bosque Aokigahara es que los yacimientos de hierro magnético que hay en el lugar hacen que las brújulas y los GPS dejen de funcionar, provocando que los viajeros se pierdan, aunque para expertos esto es solamente un mito.
En los últimos años el gobierno local ha parado de dar a conocer el número de suicidios, en un intento de detener la asociación de Aokigahara con esta decisión terminal, que se ha convertido en epidemia mundial, tristemente.

