Opinión Articulistas

Brianna y Roldany

Brianna y Roldany

Luis Pérez Casanova

Qué ha pasado con los niños Roldany Calderón y Brianna Genao, cada uno coincidencialmente de tres años, desaparecidos desde hace más de 10 y dos meses, respectivamente, sin dejar el menor rastro? La interrogante se torna más angustiosa frente al denso velo de misterio que ha rodeado las investigaciones para determinar la suerte que han corrido los infantes.

Las desapariciones no solo han puesto a prueba la capacidad del Ministerio Público y los cuerpos investigativos, sino su integridad.

Al no concebirse que al cabo de tanto tiempo nada se sepa de la desaparición de dos infantes indefensos, se piensa en el encubrimiento de la verdad como respuesta. De Roldany se ha dicho que jugaba con una primitiva en el traspatio de la casa de una tía en la comunidad de Los Tablones, en Manabao, Jarabacoa, cuando fue visto por última vez.

Se le buscó por los alrededores y el vecindario, pero sin dar con el menor rastro sobre su destino. Los padres llegaron a ofrecer una recompensa por información, pero sin resultado. La comisión presidida por la procuradora Olga Diná Llaverías ha fracasado en la búsqueda del infante, un caso del que ya apenas se habla.

La niña Brianna Genao fue vista por última vez en un colmado cercano a la casa donde se encontraba con sus padres, en Barrero, Imbert, Puerto Plata. Por la desaparición se detuvo a dos tíos-abuelos, quienes habrían confesado que la abusaron y ultimaron, pero que no recordaban el lugar donde habían sepultado el cuerpo. La versión no pudo comprobarse y hubo que despacharlos. Con ayuda del FBI se rastreó un amplio perímetro del paraje, pero sin encontrar la menor señal sobre la suerte de la infanta.

En torno a los casos se ha observado, además de incompetencia, un silencio indolente. Si en lugar de familias sin apellidos sonoros, los niños estuvieran relacionados con políticos, empresarios o sectores influyentes es seguro que la sociedad se hubiera movilizado en demanda de una aclaración.

Es verdad que aquí se han registrado desapariciones históricas, pero se habían visto casos como el de los niños Roldady y Brianna. El silencio de la procuradora Diná Llaverías, del que con justificada razones se quejan los familiares, aumenta más la incertidumbre en torno al destino de las criaturas.

Con los avances tecnológicos cuesta aceptar la historia de las dos desapariciones. Como se supone que los casos no constituyen un secreto de Estado, el Gobierno debe pensar en contratar, de ser necesario, a investigadores internacionales para despejar el misterio sobre la suerte que han corrido los dos infantes y evitarle una ominosa mancha al país. La desaparición de ambos no ocurrió en la selva del Amazonas.