Página Dos

Brinca y se ensarta

Brinca y se ensarta

La de Robert Durst, miembro de una familia de multimillonarios de Estados Unidos, es una historia para ser contada. Sospechoso de un primer crimen cometido en 1982 y otros dos más adelante pudo caer en las garras de las autoridades por una simple indiscreción en la filmación de un documental que protagonizaba sobre su vida. En el último episodio, un micrófono abierto le grabó diciéndose a sí mismo: “Ya está. Te han pillado. ¿Qué hiciste? Pues matarlos a todos, por supuesto”.

Todos son los crímenes de su primera mujer, Kathleen Durst, su amiga Susan Berman y un vecino, Morris Black. Gracias a la defensa de un equipo de abogados, Durst gozaba de plena libertad. Hace cuatro años accedió contar para un documental sobre su vida su versión sobre los crímenes.

Y entonces se produjo la incriminatoria confesión fuera de cámara. Como el maco que brinca y se ensarta, antes de que se emitiera el primer capítulo de la serie Durst fue detenido en un hotel de New Orleans por el triple asesinato.

El Nacional

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