Horas antes del inicio de la cumbre que encabeza el presidente Leonel Fernández, el licenciado Temístocles Montás, secretario de Planificación y Desarrollo, y uno de los organizadores del foro, declaró que los organizadores de la cumbre, tienen la disposición de considerar las propuestas hechas por el ingeniero Miguel Vargas Maldonado ex candidato presidencial del PRD, y las conclusiones de la llamada Cumbre Alternativa, así como dejar abiertas las posibilidades de reformular el presupuesto nacional correspondiente al año 2009.
Ya en el discurso de inicio, el propio jefe del Estado aceptó posponer el conocimiento de la reforma constitucional para después del 27 de febrero, cediendo a los reclamos de distintos sectores de la sociedad.
De cara al éxito de la cumbre, las concesiones del gobierno son buenos augurios y crean las condiciones para vencer la resistencia de las críticas más acerbas a la convocatoria.
No obstante, y sin pecar de pesimista, me parece, que el Partido Revolucionario Dominicano, que es el gran ausente en la cumbre, no va a obtemperar a la invitación que se le ha hecho; no por el alegado incumplimiento del gobierno a acuerdos anteriores, sino porque parte de la dirigencia alta y media del PRD, cree en la confrontación, y porque no tienen el mínimo interés en la solución de los problemas vitales del país.
La cumbre, que apenas comienza, surge en circunstancias muy especiales y diferentes, a las que precedieron y motivaron la convocatoria a diálogo en el pasado.
Si alguien tiene todavía dudas de la magnitud de la crisis económica y financiera por la que atraviesa el planeta, le invitamos a seguir los acontecimientos que producen en Estados Unidos y a escuchar con detenimiento las intervenciones del presidente de esa gran nación, Barack Obama.
No hay forma de que nuestro país salga ileso del tsunami, que sacude en la actualidad a los norteamericanos. La economía dominicana, en sus relaciones comerciales actuales, tiene una dependencia directa con los Estados Unidos, y, como se ha dicho siempre, los problemas de allá se reproducen entre nosotros con una intensidad mucho mayor.
Cumplir y hacer cumplir las conclusiones de la Cumbre, que se inició este 28 de enero, es más que un compromiso.
De por medio está la gobernabilidad, el sistema democrático y la sobrevivencia de la institucionalidad, entiéndase los partidos políticos, la libre empresa, el comercio, y algo que nadie querría perder, como es la convivencia civilizada y la paz, aún con todas sus deficiencias.
Estamos envueltos en una coyuntura excepcional. Leonel Fernández debe ser el más interesado de que las cosas salgan bien. La oposición y los demás sectores son corresponsables del éxito o el fracaso de lo que salga de la cumbre.
La República Dominicana nos pertenece a todos.
priamohmp@hotmail.com

