Opinión

Burla

Burla

POR Ramón Antonio Veras
ramonveras25@telepoli.com

La práctica delincuencial se está aceptando como parte integral de la cultura del dominicano de hoy.   Hay interés de que se vea como que todos somos iguales en conducta; se busca la forma de lanzar lodo contra todo hombre o mujer que impulse las teclas de una maquinilla para denunciar las lacras sociales o levante su voz para censurar todo el subproducto social nocivo.

 El hombre digno y decoroso se ubica en la misma mesa que ocupa el  sinvergüenza.  No se le impone sanción moral al que ejecuta actos al margen de la ley y las buenas costumbres.   Las virtudes ciudadanas han cedido su lugar a las malas actuaciones.  

 El empresario que ha hecho dinero con las reglas normales del sistema, tiene que compartir con el que se ha levantado mediante la delincuencia política, el contrabando o el narcotráfico.   El banquero que ha hecho su actividad lícita se tiene que ligar con el que entró a la banca para lavar su dinero sucio o engañar a ahorrantes y depositantes.  Se deteriora el lazo familiar.  En la escuela ya el maestro no tiene la autoridad de ayer.

El juez honorable no es el que se guía por los principios, sino el que hace del servicio judicial un medio de enriquecimiento ilícito.  El empleado y el funcionario público se consideran con derecho a macutear en nombre de la libertad que le dio el Poder Ejecutivo para que tomaran los cargos como  iguala y completaran sus sueldos con la picada.  Esto no puede seguir como hasta ahora.   Vamos por mal camino o por el camino que nos guía a la destrucción y al levantamiento de una sociedad integrada por  irresponsables. De delincuentes de cuello blanco y cuellos sucio.  

La percepción que está dominando en estos momentos es que aquel que va a la administración pública y no se roba decenas de millones de pesos del erario no es más que un pendejo, un carajo a la vela que no sirve como funcionario ni está acorde con la cultura y la moral del robo.  Lo que en nuestro país se está viendo es que, por ejemplo, cada cuatro años llega un nuevo gobierno a pasar balance de lo que se robaron los del anterior.

Estamos en un juego politiquero que solamente sirve para que lo mejor del pueblo dominicano se llegue a formar la idea de que son tontos los de abajo, y los de arriba están ahí, o han pasado por ahí, porque saben burlarse de las grandes mayorías nacionales. Ese es el juego politiquero.  De robo en robo.

El Nacional

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