GUERRA. Construir una anhelada sociedad de paz, tolerancia y armonía es mucho más que desearlo, por lo cual un grupo de organizaciones que han entendido ese objetivo, comenzaron a dar pasos en un proceso social orientado a actuar directamente frente a los jóvenes de campo y ciudad, particularmente insertos en los sectores que sufren más carencias.
El resultado de este trabajo es haber logrado concentrar en varios campamentos que se han montado en zonas del Este del país, con el nombre prometedor de Cuidando mi pedacito de Mundo.
El más reciente de esas concentraciones juveniles permitió el desarrollo de ocho temáticas en talleres, incluyendo: reciclaje en plástico y otros materiales (Angel Mariano e Irene Corporán, ambos del Ministerio de Cultura), Manuel Alexander Peña (de creación literaria), Intercambios de experiencias culturales (Nereyda Rodríguez) además de jornadas formativas en baile folklórico, cantos y poesías.
La masa de jóvenes, pese a la energía dinámica que le caracteriza, estuvo amoldada a la disciplina que combina el ocio, el disfrute del tiempo, la diversión colectiva con la formación ofrecida en las condiciones del evento que tiene un sentido educativo, dentro de la informalidad que plantea el sentido no formal de la orientación.
Lo que se ha logrado con estos campamentos es motivar directamente a jóvenes de ambos sexos, residentes en poblaciones rurales marginadas, para que aprendan el valor de conservar el medio ambiente y tener respeto en las relaciones entre seres humanos, y particularmente de cara a una perspectiva de género, justo cuando la violencia contra la familia y la mujer, se torna alarmante explica la licenciada Graciela de la Cruz, encargada de Educación del Centro de Solidaridad para el Desarrollo de la Mujer (CEMUJER).
Esta institución, junto a la Federación de Mujeres de Guerra (FEMUGUE), ha desarrollado en el verano dos grandes campamentos con estos criterios de diversión creativa, juegos solidarios y de formación social.
Los objetivos
Elsa Mata, directora de CEMUJER, explicó que las metas perseguidas , se encuentran el fomento de la solidaridad, la validación de la equidad de géneros, el auspicio de la solidaridad y la alegría, además de la identificación con una cultura de respeto y buen trato.
Con estos principios estamos levantando una nueva cultura para que esta generación que sube, tenga una clara visión del deber que se tiene cuando se es parte de un tejido social, lo que implica responsabilidades y la necesidad de tener tolerancia y capacidades para manejar las contradicciones dijo Mata, directora ejecutiva de la organización no gubernamental.
El equipo
Para desarrollar estos campamentos se integró un equipo conformado por las animadoras Gertrudis Silverio, Silvia de los Santos y Ángela Méndez.
El financiamiento de la actividad ha estado a cargo de la organización Educación sin Fronteras, la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID).
Los 130 jóvenes participantes tienen edades que entre los 12 y los 24 años y muchos de ellos y ellas, durante los talleres creativos, crearon verdaderas obras de arte.
Los del taller de literatura crearon cuentos e historias cortas, bajo la orientación de Alexander Peña.
Los del taller de reciclaje en plástico, lograron bellezas al crear flores tomando botellas plásticas de gaseosas y los que hicieron el entrenamiento en pintura, produjeron cuadros de tema ambiental.
Para el futuro
La estrategia, al montar estos campamentos, es dotar a los jóvenes de un instrumental teórico y práctico que les ayude a una mejor vinculación con su comunidad, su entorno social y familiar.
Los campamentos Cuidando mi pedacito de mundo, forman parte de una estrategia más general y que tiene, ciertamente, un nombre bastante largo: Articulando esfuerzos en favor de la educación para todos y todas: Fortalecimiento de la comunidad educativa e impulso de metodologías desde un enfoque de género y de derechos humanos.
UN APUNTE
Apoyo institucional
Estos campamentos
son respaldados por Educación sin Fronteras, la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID) y el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. Las entidades colaboradoras indican que la labor de formación juvenil es crucial.
