La política nuestra se caracteriza por parecer más un concurso de belleza que una forma de plantear propuestas que beneficien a toda, o una parte de la población, como en teoría debería ser una democracia.
Dicen todos: Tengo encuestas que me dan un 60% en X demarcación. ¿En serio? ¿Realmente somos un 60% de imbéciles que votamos a personas que no se molestan en hacer siquiera una sola propuesta?
En República Dominicana hay dos tipos de políticos, los canallas y los muy canallas. Los canallas son como el citado anteriormente, no tiene que proponer nada, se vende como ganador antes de siquiera empezar la campaña y se sienta a esperar que todos lo voten bajo el entendido que a nadie le gusta perder. Los muy canallas, en cambio, obviamente basan la mayor parte de su discurso en las encuestas, pero rellenan alguito con propuestas de pura comedia.
Seamos honestos. La democracia nuestra no se trata de votar un plan, una estrategia, ni siquiera una ideología (que aunque mal, por lo menos es entendible), nada de eso. Aquí cada dos años (y para colmo de males, cuatro años en lo adelante) votamos colores y figuritas.
Los millones de pesos que se gastan en campaña, el escándalo y los malos ratos al que someten a la población con sus demostraciones de arraigo popular son totalmente redundantes.
En esta ocasión, no les voy a pedir debates serios, eso es demasiada ilusión. Tampoco me voy a gastar en pedirles propuestas concretas y con al menos algo de sentido, es más que evidente que no se le pueden pedir peras al olmo, y la inteligencia de la mayoría de nuestros futuros diputados, senadores y alcaldes no da para eso sin que se les fundan las dos cucarachas que tienen por neuronas. No, en estas elecciones quiero creatividad.
A ver, ya eso de las encuestas deberían prohibirlo porque está quemado y pasó de moda a estas alturas del Siglo XXI. ¿Que tal un concurso de traje de baños donde todos los aspirantes se suban a una tarima a mostrar sus dotes en ropa de playa? Luego hacemos un concurso de talento, y así vemos sus destrezas con una güira o una tambora, o haciendo malabares con palitos y pelotas.
La Junta Central Electoral debe hacer un estudio minucioso de cada candidato a ver quien es el Mister o la Miss Congenialidad o Mister o Miss Amabilidad. Y me encantaría ver la sección de preguntas y respuestas, a ver cuantos dicen que Juan Pablo Duarte descubrió Hispanoamérica.
Igual podemos hacer una competencia de comida a ver quien se come la mayor cantidad de quipes en un minuto, o ponerlos a todos a hacer carreras de sacos a ver si rebajan las libritas que muchos tienen de más.
A usted que seguro lee esto y considera esto un chiste, le pregunto, ¿lo es? La información que tiene de lo que planea hacer el candidato que piensa votar es la misma ahora cuando le dice tengo 60% en las encuestas, vótenme para ayudar a los pobres y darle 4% a la educación, a que si se paseara en una pasarela usando una coronita de reina de bellaza. La diferencia es que con el segundo de esos dos chistes, por lo menos yo me puedo reír.

