Los 70 auditores cancelados en la Cámara de Cuentas, participaron en auditorías a instituciones en las que se detectó corrupción e irregularidades.
Trascendió que estos investigaban contratos para adquirir equipos y con empresas de seguros por más de 15 millones de dólares que nunca se adquirieron.
Bartolo Bater Báez, un técnico que realizó experticios en instituciones gubernamentales, encargado de investigar el destino del dinero del contrato firmado, reveló que cuando se determinaban las irregularidades, el director de auditorías engavetaba los expedientes tras verse con los ejecutivos de las entidades.
Sostiene que el desorden administrativo y el contubernio con el Ministerio de Hacienda, agregado a la reducción de los auditores, impide auditorias confiables a organismos.
