Los partidos políticos, han acogido la Resolución de la JCE, de cumplir la obligatoriedad de incluir por lo menos el 33% de mujeres candidatas a los cargos en el Congreso y en los cabildos.
No es la primera vez que los partidos deshonran el compromiso, al recordar que la cuota por sí sola, no es suficiente para asegurar la medida democrática. En el país se ha logrado identificar un conjunto de obstáculos a la participación política de las dominicanas, en el estudio Obstáculos e incentivos a la participación política de las mujeres: el rol clave, realizado por un grupo de investigadoras dentro del proyecto regional Partidos políticos, sistemas de partidos, sistema político y gobernabilidad democrática, que desarrolla el PNUD desde 2004, junto a la Secretaría de la Mujer y la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo.
De acuerdo a la investigación, existen obstáculos del marco jurídico para las mujeres acceder a cargos electivos, relacionados con la ambigüedad en la reglamentación que acompaña la ley; la exclusión de la cuota para las senadurías y la coexistencia de la medida con el voto preferencial, entre otros.
También el estudio, reconoce obstáculos partidarios y de cultura política, y entre sus conclusiones, dice que los propios partidos constituyen el obstáculo mayor que tienen las mujeres para acceder al poder político, electivo y no electivo, relevando testimonios que destacan cómo las estructuras partidarias, piramidales y androcéntricas, dejan poco espacio las nuevas actoras, a pesar del liderazgo reconocido en las comunidades.
La falta de institucionalidad establece maneras de accionar masculinas, autoritarias y violentas que los partidos se atreven a llamar democracia, caracterizada por propaganda con derroche de recursos; críticas viles entre candidatos; difamaciones; armas de fuego; violencia; mucho ron y cerveza; despojo de candidaturas; y una cola de etcéteras. Además, las autoras recuerdan la encuesta Demos de 2004, que decía como el 82% de la ciudadanía aceptaba esta desafortunada cultura política, y lo interpretan como analogía implícita entre la autoridad paterna en la familia y la autoridad masculina en la comunidad. (Quienes se interesen, pueden bajar el documento de la Web: http://www.pnud.org.do/sites/pnud.onu.org.do/files/Estudio_Obstáculos_e_incentivos_a_la_participacion_politica_de_las_mujeres_el_rol_clave.pdf).
Hay que agregar la contaminación de las mujeres políticas con estas prácticas politiqueras, quienes, con honrosas excepciones, obtenido el poder o en su búsqueda, ignoran el reto de cambiar la manera de hacer política y se subsumen al poder depredador de los hombres.
