El doctor Baltasar Garzón es el juez más famoso y prestigioso del mundo, al punto de que puede ser señalado, sin temor a exageraciones, que es hoy el principal símbolo de la justicia mundial.
El magistrado Baltasar Garzón, juez de la Audiencia Nacional de España, no ha limitado su valiente, firme, coherente y justa labor al ámbito de su país sino que ha tenido proyección internacional.
El juez Baltasar Garzón enfrentó incluso al más horrible, terrible y monstruoso criminal, sociópata y genocida que ha conocido la turbulencia y sangrienta historia de estas tierras indoamericanas: Augusto Pinochet Ugarte, paradigma de la maldad, la crueldad, la tortura, el asesinato y todo lo que de inhumano pueda generar la naturaleza humana, en él naturaleza diabólica.
El juez Baltasar Garzón es un ejemplo, un modelo, un paradigma, un referente ideal de lo que debe ser la categoría, calidad, decisión, coraje, consistencia, verticalidad y sinceridad de aquellos que están llamados a impartir una verdadera justicia.
Este ilustre ciudadano de España y del mundo ha enfrentado los mayores riesgos frente a todo tipo de acción delincuencial, con la misma firmeza, responsabilidad y sentido de la equiidad.
Me atrevería a aseverar que el doctor-juez Baltasar Garzón es el honorable magistrado que más riesgos ha asumido en el mundo, hasta tal punto que son muchos los que se preguntan cómo ha logrado sobrevivir a tantos años de lucha implacable frente a enemigos tan poderosos, tan radicales, tan violentos, tan hemofágicos y tan desgraciados, procedentes de todo tipo de violencia: de la política a la callejera, pasado por la de los grandes intereses económicos.
La guerra civil española comenzó el 18 de julio de 1936 con el llamado Alzamiento, que no fue otra cosa que un golpe de Estado contra la República y contra el juramento de lealtad que generales delincuentes violaron ante el presidente doctor Manuel Azaña.
Ese conflicto, que quizás generó un millón de muertos (¿no es así, Gironela?) terminó en 1939 con el triunfo de las fuerzas franquistas y la ayuda decisiva de los tiranos de Alemania e Italia, Adolf Hitler y Benito Musolini, respectivamente.
Los crímenes del franquismo, el falangismo y todos los ismos malignos se prolongaron hasta el mismo día que murió el tirano Francisco Franco Bahamonde, en 1975.
¿Saben ustedes lo que está pasando en España? Lean, asómbrense e indígnense: el juez Baltasar Garzón abrió un expediente de esos crímenes, y ahora él está ¡sometido a la justicia por querer hacerle justicia a las víctimas!
