¿Cuántos estudiantes, desde los niños en los primeros cursos hasta llegar a los universitarios han leído o les han explicado el Proyecto de Constitución de la República elaborado, y nunca aprobado, por Juan Pablo Duarte?
¿Cuántos obreros, trabajadores, peones agrícolas, choferes, empleados públicos y privados, amas de casa, etcétera, saben lo que Juan Pablo Duarte presentó al país recién nacido, y antes también, como Carta Magna?
¿Cuántos profesionales de las diferentes especialidades tienen conocimiento y conciencia de lo que Duarte expuso en ese proyecto para darnos una plataforma política, jurídica, geográfica, etcétera?
¿Cuántos políticos han leído o debatido la llamada Constitución de Duarte que los sectores conservadores bloquearon como parte de la campaña contra todo lo que oliera al pensamiento y la obra del creador de la nacionalidad?
¿Cuántos militares, desde rasos a generales, conocen, manejan, estudian el maravilloso proyecto constitucional del hombre que ideó todo, lo previó todo para que aquí existiera un Estado libre e independiente?
¿Cuántas veces se ha colocado en agenda deliberativa, de debate, de estudio, de polémica constructiva, de análisis, de plataforma de trabajo ese proyecto duartiano?
¿Ha habido alguna vez una mesa redonda, un simposio, un encuentro intelectual en torno a la Constitución de la República que soñó y en parte desarrolló el gigante Juan Pablo Duarte?
Voy más lejos: ¿cuántos dominicanos simplemente poseen un ejemplar de la Constitución de Duarte?
Y más lejos todavía: ¿cuántos dominicanos realmente saben que Juan Pablo Duarte y Díez alguna vez produjo un proyecto en ese sentido, o sea, una Constitución de la República?
¿Hemos tenido algún gobierno, empresa privada, academia, universidad, etcétera, que se haya ocupado de imprimir, para su reaparto gratuito, ese proyecto duartiano?
¿Cuántos libros, artículos, análisis, comentarios, etcétera, han leído o escuchado ustedes acerca de esa obra de Juan Pablo Duarte?
Nuestros historiadores, periodistas, escritores, etcétera, han estado por años y décadas muy ocupados escribiendo sobre el tirano Rafael Leónidas Trujillo Molina para tener tiempo de ocuparse de ese tal Juan Pablo Duarte.
Porque por cada libro que se ha escrito sobre la figura del Padre de la Patria se han escrito 40 ó 50 sobre el Jefe, que es el que vende, el que genera cuartos, el que consigue fama, el que logra publicidad, el que pone al autor en la cosa, en fin, escribir sobre Duarte no rinde beneficios.
Después de todo, historiadores, escritores, periodistas, investigadores, académicos, editores, etcétera tienen lo que ellos llaman la justificación de que a la gente no le interesa que le hablen ni le escriban de Duarte, Sánchez, Mella, Luperón y los demás próceres sino del tirano que sojuzgó a esos mismos curiosos de hoy por casi 32 años.
Las mismas preguntas hechas antes acerca del proyecto constitucional habría que hacerlas acerca del Ideario Duartiano, ese opúsculo donde está gran parte de las ideas duartianas.
Varios historiadores lo han recopilado, pero los dominicanos no lo conocen, no se les ofrece, en fin, ni siquiera saben que existe.
¿Por qué no se imprimen millones del Ideario Duartiano y se reparte a nivel nacional, y al mismo tiempo que en escuelas, colegios, universidades, sindicatos, etcétera, se someta a debate?
En este 196 aniversario del nacimiento de Juan Pablo Duarte, vale la pena soñar.

