Opinión

Cápsulas

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El joven abogado y revolucionario cubano Fidel Alejandro Castro Ruz dirigió un asalto paramilitar al Cuartel Moncada, sede de la principal base que la tiranía del general Fulgencio Batista Saldívar tenía en la importante ciudad Santiago de Cuba.

La acción armada fracasó, murieron muchos compañeros de Fidel Castro, y él y otros, incluyendo a su hermano Raúl y al hoy poderoso comandante y músico Juan Almeyda Bosque, fueron juzgados, condenados y recluidos en la isla-cárcel llamada de Pino.

Tras una amnistía, Fidel Castro y los demás marcharon al exillio en México, desde donde el inquieto revolucionario planificó regresar a Cuba en una expedición armada.

Para hacerlo, compró una embarcación abandonada que estaba en manos de un marinero frustrado que le había puesto “Gran Ma”, en honor a su abuela. Lo de “Gran Ma” es por aquello de abuela.

Hoy, si usted hace un recorrido por el Museo de la Revolución, antiguo Palacio Presidencial de La Habana, terminará en un patio donde se exhibe el famoso “Gran Ma”, la nave que llevó a Fidel Castro a Cuba para iniciar una revolución que triunfó en enero de 1959, estando en la Sierra Maestra desde noviembre de 1956.

¿Por qué recuerdo hoy la embarcación “Gran Ma”? Porque en Cuba, como en otros países, las cosas importantes son preservadas, mantenidas, expuestas y cuidadas por aquello creado en el programa radial “El Gobierno de la Mañana”, y que hoy otros imitan, de la Memoria Histórica.

El ex presidente de la República y héroe nacional Francisco Alberto Caamaño Deñó, tras un exilio en Londres como agregado militar, marchó a Cuba para radicalizarse ideológicamente y después regresar a la República Dominicana en una fracasada expedición militar junto a varios compañeros de lucha.

El coronel Caamaño compró una embarcación llamada “Black Jack”, que lo trajo a la costa sureña de la República Dominicana el 2-3 de febrero de 1973, para morir fusilado, tras ser herido en combate, el 16 de ese mismo mes y año.

El “Black Jack” estaba abandonado, casi destruido y sumergido por las aguas del este del país, cuando fue rescatado por la Marina de Guerra y por órdenes del presidente Leonel Fernández, que de esa manera preservó una nave histórica, que ahora va a un museo.

¡Del “Gran Ma” al “Black Jack”!

El Nacional

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