La depredación de nuestros bosques por los haitianos ilegales es incesante, constante y sistemática. Mientras los sectores públicos y privados emprenden grandes proyectos de reforestación, los indocumentados están al acecho, cortando gran cantidad de árboles e instalando hornos para elaborar carbón, una de las escasas fuentes de sus ingresos.
Esta política de deforestación del país vecino, necesariamente tiene que tener la complicidad de quienes detentan el Estado fallido que reina en Haití, pues el trasiego de madera de nuestro territorio, sustenta la industria de aceites esenciales de esa nación con fines de exportación, conforme a investigaciones recientes.
Los haitianos están exterminando los árboles guaconejos, que es conocido en otras latitudes con diversos nombres, y donde se extrae un aceite esencial utilizado en la fabricación de perfumes, jabones y se aplica, de acuerdo con reportes, en tratamientos terapéuticos y en usos cosméticos. Esta acción desastrosa se registra socavando nuestras reservas naturales
La deforestación es una amenaza
Estudios realizados afirman que Haití recibe 26.5 millones de dólares anuales, exportando carbón en sacos que son sacados en forma casi industrializada, por la organización y el peso de exacto de la cantidad del producto, pero sus ganancias están centradas en el derribo del árbol gua conejo, que convierten en madera y extraen las sustancias para la fabricación de los productos citados.
Y lo triste es que las autoridades muestran impotencia frente al grave problema, puesto que los haitianos burlan los controles de Medio Ambiente que realiza operativos de detenciones, los depredadores vuelven a delinquir, sacando camiones de árboles con destino a Haití, donde allí los procesan y destinan los aceites esenciales extraídos, mercadeados en algunos países que pagan en dólares
Estadísticas recopiladas de Medio Ambiente, revelan que desde agosto del año 2017 hasta abril del 2018, fueron incautados 16 mil sacos de guaconejo solamente en Pedernales, y todo parece indicar, que el desmonte ilegal y el tráfico continuo, cuenta con la complicidad de algunas militares asignados a la zona fronteriza .Y de seguir las cosas así, pronto nos convertiremos en un gran desierto similar a Haití, donde no hay ríos ni vegetación.

