SANTIAGO. Querer es poder, dicen muchos, pero cuando les toca vivir una situación en la que sus posibilidades económicas no les permiten hacer mucho aunque quisieran, entonces se les hace difícil repetir esta socorrida frase.
Carmen Salazar, una mujer casada, con dos niñas y que reside en el sector Los Salados de esta ciudad, es una de las personas que pese a su condición económica da testimonio de que definitivamente cuando se quiere se puede.
Hace cuatro años, le diagnosticaron cáncer en los huesos, desde ese entonces, su esposo tuvo que dejar de trabajar para dedicarse a cuidarla. los pocos recursos con los que contábamos tuvimos que invertirlos en medicamentos afirma.
Sin embargo, sus dos hijas de ocho y catorce años a quienes llama Sus perlas preciosas nunca dejaron de ir a la escuela ni de prepararse para el futuro.
La mayor de ellas a la corta edad de catorce años, ya terminó una carrera técnica en informática y ambas han sido en varias ocasiones reconocidas como estudiantes de honor.
Carmen dice que nunca se ha quejado por su padecimiento, sino que pese a lo que sufre da siempre gracias a Dios, por el regalo de sus hijas.
Son pobres, pero con un gran porvenir por delante afirma con una amplia sonrisa.
Reyna Mezón, la mayor de las dos niñas, sostiene que le gusta mucho estudiar y que agradece a Dios porque le regaló una madre esforzada que la motiva a hacerlo, aunque no tienen mucho dinero manifestó.
Saldremos adelante, porque Dios ha visto nuestro esfuerzo, dijo entusiasmada la encantadora niña quien además sueña con estudiar comunicación social y tener un programa de televisión.
Este año Reyna iniciará su educación a nivel medio, cursará primero del bachillerato.
En este sentido, su madre manifestó que aunque ahora los gastos son mayores por el nivel en que se encuentran sus hijas y en especial la mayor, tiene fe en que continuarán en la escuela, por lo que que no está preocupada.
Aunque a la fecha no ha comprado ninguno de los útiles escolares que necesitan sus pequeñas perlas como las llama.
Carmen está convencida de que su familia saldrá adelante y que algún día dejarán de vivir en la precariedad ¨y no por hacer lo mal hecho¨ sino porque se han esforzado de manera digna, lo que la llena de satisfacción según expresó.
El dato
Cuando a Carmen Salazar le diagnosticaron cáncer en los huesos hace cuatro años, se dirigió al ayuntamiento de la ciudad a pedir ayuda. En un principio le proporcionaron algunos medicamentos, pero poco tiempo después dejaron de ayudarla sostuvo.
Volví a pedir ayuda, pero no me hicieron caso. Estoy viva gracias a Dios que me sustenta, afirma.
Un anhelo
Lo único que deseo es que mis hijas puedan terminar sus estudios, que lleguen a ser profesionales, y que puedan vivir bien. Ellas son muy esforzadas en sus estudios y se lo merecen. No quiero nada para mí, pero sí para ellas, dijo Salazar.
La frase
No quisiera tener que dejar la escuela, pero si mi madre se pone muy enferma de nuevo o no tiene el dinero para seguir ayudándonos tendría que hacerlo, ella ha sido muy buena con nosotras, expresa Reyna Mezón, la mayor de las niñas.
Las frases
Aspiro que puedan terminar estudios, Carmen Salazar.
Ella ha sido muy buena con nosotras, Reyna Mezón, hija mayor.
Un apunte
Situación precaria
Carmen Salazar vive con su esposo, y sus dos hijas en una humilde vivienda del sector Los Salados de Santiago, en una situación de mucha precariedad. Su esposo renunció del trabajo para atenderla debido a su padecimiento de cáncer en los huesos

