Te conozco desde que fundamos a nuestro Partido de la Liberación Dominicana. De tu integridad, rectitud y capacidad de trabajo, soy testigo de primera fila.
Recuerdo cómo fuiste subiendo los peldaños dentro del PLD, convertido en un soldado consciente, valiente y disciplinado. Por eso, hoy estás jugando el papel que la historia te tenía guardado.
Eres un hombre honesto, prudente, un líder político que mantiene viva las enseñanzas de nuestro maestro Juan Bosch, y que al igual que el compañero presidente, doctor Leonel Fernández, actúas con inteligencia, midiendo cada paso y cada palabra para no herir a tus adversarios y, mucho menos, cometer errores infantiles como suelen hacer otros.
Los demás te observan como un político sincero, diestro en el manejo de la cosa pública, un hombre con perfil innegable de estadista.
Que rechaza y dará persecución a los amantes de la corrupción administrativa y del narcotráfico; que mejorará las condiciones materiales de existencia de los hombres y las mujeres del campo y la ciudad; que, al igual que Leonel, sabrá mantener estabilidad permanente, crecimiento sostenido, y un desarrollo esperado en las áreas de economía, social, salud, educación, turismo, seguridad social, agricultura, medio ambiente, cultura, etc.
Déjame decirte que nuestro pueblo es sabio, muy sabio. Que sabe perfectamente reconocer la diferencia existente entre tú y el que está en la segunda posición.
Bien sabe nuestro pueblo que tú no lo defraudarás, que pueden contar contigo bajo el entendido de que tú harás un gobierno basado en valores, apegado a la Constitución, y siempre en defensa de la inmensa mayoría de las familias dominicanas.
Te digo que una gigantesca masa de votantes te dará su apoyo, no sólo porque cree en ti; sino, además, porque ellos reconocen el valor de tu fortaleza.
Más aún, porque tú transmites credibilidad en la expresión de tu rostro; y eso es sumamente importante en un candidato triunfador.
Todos sabemos que la República Dominicana requiere de un presidente que sepa calcular y salir airosos de las situaciones difíciles que se les pondrán en medio del camino. Sí, un presidente que actúe con responsabilidad, sin relajos, sin insultos, sin maldiciones, capaz de afrontar la complejidad de esta crisis global. Y ese presidente lo serás tú, compañero Danilo, a partir del próximo 20 de mayo; ello así, porque, definitivamente, tú representas el mejor cambio, el cambio seguro.

