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Carta al coronel Fernández Domínguez

Carta al coronel Fernández Domínguez

POR: Andrés R. Fortunato

Coronel, hoy que por fin, sus restos han sido colocado en el Panteón Nacional, lugar que la historia le tiene reservado a quienes como usted, con sacrificio indescriptible inmortalizan su nombre, permítame informarle, muy respetuosamente, algunas de las cosas que han ocurrido después que su cuerpo cayó víctima de las ráfagas de ametralladora el 19 de mayo de 1965. El 15 y 16 de junio de ese año las tropas norteamericanas atacaron a Ciudad Nueva con el objetivo de eliminar a los combatientes constitucionalistas, y así sepultar las pretensiones de reponer a Juan Bosch en el poder, y retornar la Constitución de 1963. Pero la bravura de los dominicanos, frustraron sus propósitos. El 19 de diciembre hubo un nuevo intento de eliminar al coronel Caamaño y con él a todos los constitucionalistas, civiles y militares presentes en el hotel Matum, en Santiago.

En enero del año 1966, se produjo el inicio de la desarticulación del campamento donde estaban ubicados los constitucionalistas.
El alto mando fue enviado a distintos países del mundo. Soldados, cadetes y clases fueron enviados a estudiar fuera, otros fueron perseguidos, asesinados y encarcelados.

Finalmente, lograron la desarticulación del histórico ejército de abril de 1965, a pesar de que tanto el Acta de Conciliación Nacional, Acto Institucional, firmados por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, presidente Constitucional en Armas y la Comisión de Estados Americanos (OEA) el 31 de agosto de ese año 1965, ordenaba la reintegración de los militares constitucionalistas a sus cuarteles.  Fueron muchos los sufrimientos de tus compañeros. Durante 45 años vivimos olvidados, esparcidos por el mundo. Pero también muy divididos.

Pero en el 2004, después de muchos intentos de unidad logramos rearticular el “Ejército de Abril de 1965”, en la Fundación de Militares Constitucionalistas, entidad que nació para luchar por la unidad y reivindicación de los militares constitucionalistas, así como para rescatar la historia de abril de 1965.  También otras fundaciones surgieron y aún existen, con las cuales mantenemos relaciones y cordiales, muchas de las cuales nos han ayudado a fortalecer el compromiso contraído.

Coronel de siempre, símbolo del soldado democrático, nuestra fundación cumplió el objetivo: Los militares constitucionalistas, de todas las ramas de las Fuerzas Armadas y la Policía quedaron reintegrados, ascendidos y puestos en retiro, a partir del 22 de abril del 2010, mediante los decretos 236-10 y 237-10 emitidos por el entonces Presidente Leonel Fernández.

Otros decretos, del mismo Presidente Fernández, pensionaron a combatientes civiles del 65. Faltan otros que esperamos sean pensionados por el actual Presidente Danilo Medina.
Hoy, heroico coronel, los militares constitucionalistas disfrutan de una alta valoración de parte de gran parte de la población dominicana y mundial.
Hoy todos (pueden faltar algunos, pero por su negligencia o desconocimiento) están disfrutando de una pensión y posibilidades de protección de su salud en los hospitales militares y en el seguro destinado para tales fines.

Eso lo hemos logrado por la unidad, que esperamos se mantenga, a pesar de los pesares, y por el alto grado de desarrollo democrático que disfrutamos, gracias a tu concepción de la defensa de la constitucionalidad.
Finalmente coronel, usted debe de saber que nuestra Fundación es una ONG que nunca solicitó los recursos que el Estado le asigna, por ley.
Hoy fruto de esa autogestión, tenemos un capital de unos 5 millones de pesos. En resumen, hicimos valer la firma del Coronel de Abril y la OEA. Aunque, en verdad, nos faltan algunas cosas.
Pero quiero informarle, que a partir del sábado 2 de este mes de noviembre, dejo de ser el presidente en funciones de esta gloriosa Fundación.
Dejo en ella a los soldados de abril más solidarios que ha conocido nuestra historia. A hombres y mujeres de profunda fe en Dios, que aman y confían en su prójimo.

Los dejo bajo la orden del capitán de navío® Adriano Viladin Pujols, hombre leal y capaz, último comandante del Comando San Carlos y otros grandes de la lucha por el imperio de la Ley y la solidaridad.

Le informo coronel que no abandonaré mis compañeros, sino que voy ahora a luchar desde la arena política, para ayudar al país a comprender aquel pasamiento suyo que nos enseña: “Que nadie es más libre, que aquel que se somete a su deber“. Señor: Cadete constitucionalista de primer año pide permiso para retirarse de la Fundación, después de la satisfacción del deber cumplido. Siempre estaré a sus órdenes, si en algo me vuelve a necesitar: ¡Ordene, Señor!

El Nacional

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