Enfoque semanal
Señor director:
Es evidente que el último paquete de medidas fiscales sometidos por el presidente Leonel Fernández a la aprobación del Congreso Nacional, es un hueso difícil de roer para la gran mayoría de la población, simplemente porque a nadie le gusta pagar más impuestos.
Pero este trago amargo no es idea del gobierno, sino el cumplimiento de una vieja exigencia del Fondo Monetario Internacional, que había sido pospuesta por algún tiempo y no se le podía seguir dando largas.
Por la sencilla razón de que a medida que disminuyen los ingresos fiscales, debido a que el decrecimiento de la economía genera menos impuestos, la brecha existente entre lo que está presupuestado y lo que realmente ingresa a las arcas del Estado, se expande.
Ciertamente, estos nuevos ingresos, de aprobarse el paquete tal como fue remitido al Poder Legislativo por el Poder Ejecutivo, son apenas un paliativo, de unos diez mil millones de pesos en un año, para el déficit fiscal, proyectado en unos 50 mil millones de pesos.
Y, aunque ha pasado ya el tiempo de los equilibrios fiscales, es decir en que el Gobierno gastaba la misma cantidad de dinero que recaudaba, y los Estados Unidos son el mejor ejemplo de ello, pues el déficit de la administración del presidente Obama se cifra este año 2011 en varios trillones de dólares, es decir, millones de millones, hay que tatar de que la situación no se desborde, para poder mantener la estabilidad monetaria.
Cuando el Presidente Fernández decide aceptar la exigencia del FMI de subir los impuestos, en un año preelectoral, a sabiendas de que esto puede afectar las posibilidades del Partido de la Liberación Dominicana en los comicios de mayo del 2012, lo que hace es demostrar, una vez más, su gran responsabilidad como estadista.
Porque antepone los intereses de la nación a las conveniencias de la política doméstica.
Bien harían los sectores que vienen exigiendo mayores inversiones en Educación, Salud Pública y obras estatales, en demostrar su acuerdo con esta medida, que nos obliga a todos a apretarnos más la correa, corriendo un hoyo hacia la derecha, antes que destaparse con las críticas demagógicas y populares, para congraciarse con sectores de la oposición, que indudablemente se frotarán las manos de satisfacción, ante situaciones como la presente.
Atentamente,
Julio César Jerez Whisky
Santo Domingo

