Opinión

Carta de los lectores

Carta de los lectores

Alzas

Señor director:

Muchos quedamos en shock cuando leímos la odiosa noticia  de que la energía subiría un 8% a partir de este mes, e inmediatamente le sumamos el 11% de enero pasado. La verdad es, que nos corroe la rabia y la impotencia a los que pagamos ese precario y carísimo servicio, y por doquier hacemos catarsis en contra de este gobierno, plagado de ministros  soberbios, mentirosos y dilapidadores, y con el criterio erróneo de que resolverán los graves problemas del país con engañifas.

Vale recordar las veces que el presidente ha anunciado planes de austeridad, pero es muy hábil, pues nunca se le ha zafado decir lo que es obvio, y es que quienes tenemos que apretarnos los cinturones somos los del medio y los de abajo. Si así no fuera,  hubiera suspendido los viajes innecesarios, los nombramientos de viceministros, vicecónsules y asesores, algunos de postalitas. Además, sugeriría a sus subalternos y a los congresistas (de su partido) dejar el boato y la francachela con el dinero de los contribuyentes.

A casi todos los vemos por doquier muy bien trajeados, bien montados, tienen mansiones de sueños, en síntesis la austeridad no es para ellos y los suyos, pero cuando hay déficit fiscal los desangrados somos los menos pudientes. Por culpa de quienes  solo se acuerdan de nosotros cuando quieren votos y cuando quieren cobrar más impuestos, que a fin de cuentas no son para mejorar la educación, reducir los endemoniados apagones más caros del mundo,  abaratar la canasta familiar y paliar otros males que nos roban el sosiego y nos tienen  con el alma en vilo.

Pero el ministro que la botó fue Temístocles Montás. Dijo: “Hay que racionar el consumo de los combustibles y el uso de la electricidad” y si no se hace la reforma “Hay que botar policías, guardias y maestros”. Es bueno decirle que, en vez de coger piedras  para los más chiquitos,  debió sugerirle   a su superior despojarse de los parásitos (botellas) que plagan la nómina pública. Y que sepamos, no es un extraterrestre para no saber que se cometen  excesos.

Aquí hay reyes y príncipes camuflados de servidores públicos, y como no hay quien los sancione, seguirán tratándonos como sus súbditos, pero hasta algún día será, porque: “no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo aguante”, y, como dice el pueblo:   “la gente jode jode hasta que se jode”

 Atentamente,

Lic. Teresa Gómez

Santo Domingo

El Nacional

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