Municipios y presupuesto
Señor director:
Reitero que ya es momento de que el presupuesto a ejecutar en el país sea concebido como una instrumento de desarrollo.
Dentro de este propósito hay que incluir necesariamente a la formulación y ejecución de los presupuestos de los municipios para lograr un adecuado manejo de los recursos que se asignan a los mismos, conquistando, por medio de la conjunción de esfuerzos, no sólo su saneamiento, sino que del mismo seno de la sociedad salgan los proyectos y las ideas para que las provincias avancen, ejecutando obras y proyectos que den respuesta a las reales prioridades y necesidades de todos sus habitantes.
Si nos proponemos ir por el referido camino, lograremos presupuestos municipales o nacionales que tendrán resultados muy positivos, en razón de que todos, sin excepción, estaremos comprometidos con las ejecuciones presupuestarias y a la vez estaremos obligados a premiar a las autoridades que nos ofrezcan la oportunidad de aportar nuestras mejores ideas para el desarrollo local y nacional,
Las metas y objetivos propuestos, las creemos factibles y realizables, dado que están en ocio recursos humanos que muy bien pudieran ser utilizados por el Gobierno Central y los gobiernos municipales.
Es hora de utilizar las capacidades que reúnen estas personas.
Estas personas, que de seguro aportarán mucho, se encuentran en entidades de la sociedad civil, y están dotadas de una alta calificación técnica. Entre ellas, hay quienes tienen espíritu de servicio probado y están movidos por un solo interés: alcanzar el desarrollo sostenible con justicia y paz social.
Finalizamos llamando a la reflexión, a fin de que podamos corregir los graves errores que nos perjudican a todos por el igual, entendiendo entre otras cosas, que si continuamos formulando presupuestos verticales, impuestos por unos pocos, la trayectoria hacia el desarrollo será lenta, unas veces avanzando y otras retrocediendo, dependiendo en muchos casos de la buena suerte o de algún funcionario bien intencionado que tenga la capacidad para escuchar la voz de la conciencia nacional.
Atentamente,
Dr. Ysócrates A. Peña Reyes
Santo Domingo

