Señor director:
La generalidad de la población condena la corrupción administrativa, y hasta a las personas iletradas se les escucha reclamando justicia y castigo para los corruptos.
Esa población está atenta a la pírrica muestra de expedientes que por ese delito fueron sometidos a la Justicia por la Dirección Nacional de Persecución de la Corrupción Administrativa, DPCA.
Hay que dar seguimiento, sin romanticismo de agradecer o felicitar la iniciativa forzosa de esa institución, que durante años ha sido inoperante.
Por la ARS Semma hay cinco exfuncionarios sometidos a los tribunales por desfalco millonario, pero falta la mayoría de los que Taína Gautreaux sometió por ante esa instancia del Ministerio Publico.
El magisterio nacional ha sufrido en carne viva la crueldad de los efectos del robo del Semma, cuyos servicios aún están reducidos y nulos en muchos casos, a pesar de estarlos pagando mensualmente. Ese magisterio debe arengar exigiendo que se exigir que sean sometidos los que faltan, que resuelvan los problemas del Semma y que se aplique todo el peso de la ley contra los desalmados y perversos que conspiraron contra esa ARS.
Especialmente los maestros del Distrito Nacional y de la provincia Santo Domingo, deberían presentarse a cada audiencia del juicio contra los imputados.
Esa presencia masiva de educadores debe estar encabezada por el licenciado Melanio Paredes, el presidente de la Asociación Dominicana de Profesores y el doctor Bernardo Defilló, para que pidan perdón a los maestros por ocultar la verdad. El doctor Defilló, exdirector del Semma, fue quien declaró que la crisis de esa institución era artificial.
De entrada, no crean en la firmeza de Hotoniel Bonilla, director de la DPCA, pues esta iniciativa podría ser solo un amago y no una decisión de hacer lo que le corresponde. Hay que esperar que asuma casos grandes y pesados de los tantos que mueren de vejez esperando la templanza de aquel funcionario.
Los maestros que oren por jueces justos e imparciales que sean capaces de resarcir el delito cometido contra ellos y contra sus familiares. Que vean resarcidas las crujías sufridas por las maestras embarazadas, los niños/as y envejecientes y por todos los que no tienen acceso a servicio de salud, por el cual, vale repetirlo, están pagando.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez
Santo Domingo

