Señor director:
La verdad es que, si algo hace falta en esta sociedad es el ejemplo de honradez y dignidad que nos dio el patricio Juan Pablo Duarte.
No es cierto que ninguno de los políticos que conocemos, se va a disponer a devolver un dinero cuando puede embolsillárselo sin que nadie se dé cuenta.
No es cierto tampoco que ninguno de ellos va a dejar a un lado su fortuna personal para servir a la Patria.
Y ese es un ejemplo que hace mucha falta ahora, cuando un grupo de políticos piensan que el Estado les pertenece y que no solo tienen derecho a embolsillarse lo que sobra sino también a despojar a las masas del dinero que les corresponde, del dinero conel cual pueden comprar comida y ropa.
No hay que preguntar por qué hay tanta pobreza y tanta miseria en el país y quienes le rinden culto a Duarte exhibiendo fortunas inmensa hechas con dinero del pueblo, deberían darse en el pecho y rezar un Credo si son cristianos, pero sobre todo, deberían pedir perdón a este pueblo y devolver lo que se han robado.
De otro modo, no se concibe que vayan a la estatua del Padre de la Patria, un hombre que renunció en vida a todo homenaje y que solo pidió que fuéramos auténticos y que estuviéramos dispuestos a defender la patria al precio que fuera.
Eso les molesta a muchos del pensamiento de Duarte, sobre todo a los mal llamados pragmáticos, a los que se escudan en esa palabra para venderle su alma al diablo si es preciso.
Si Duarte resucitara, uno no sabe qué podría decirle como ente social y humano, pero menos sabe qué podrían decirle quienes hoy asisten a homenajes, buscan cámara mencionando su nombre y en converaciones privadas dicen que su pensamiento no tiene vigencia y que ellos hubieran deseado que este país fuera de otra potencia.
Atentamente,
Santa Rosario Martínez.
Estudiante de Sociología.

