Opinión

Cartas de los lecotres

Cartas de los lecotres

El abuelo

 Señor director:

         La literatura sueca está de moda en todo el mundo, y esa fiebre por las novelas nórdicas se le debe al inmortal y humanista Stieg  Larsson y su trilogía Millennium, que ha roto todos los “records” de ventas y traducciones en el planeta.  

Ahora le ha tocado el turno a El Abuelo que Saltó por la Ventana y se Largó, de Jonas Jonasson, novela que desde que uno la comienza a leer  no quiere soltarla hasta terminarla.

          El Abuelo que Saltó por la Ventana y se Largó, cuenta la historia de Allan Karlsson,   un anciano que el día que cumple 100 años de edad se escapa del asilo, y  deambulando  en su periplo libertario  va generando situaciones que nos arrancarán la risa, adjunto a los flashback que nos cuenta Jonasson de la vida de juventud de Allan.

          Allan recorre toda la historia del siglo XX, y, a pesar de que El Abuelo que Saltó por la Ventana y se Largó no exhibe  profundidad sicológica y es literatura light, nos sumerge en la idea de  que se puede vivir con mentalidad de joven aún en la senectud, y de que siempre se puede volver a empezar.

          El libro ha sido de un éxito tal, que ya se ha traducido a más de 20 idiomas y se han vendido cientos de miles de ejemplares, para satisfacción  de  los bolsillos de Jonasson y para alegría de los comerciantes de Hollywood, que ya deben estar frotándose las manos ante los millones de dólares de ganancias que les esperan cuando la novela sea llevada al cine. (Es lamentable que Jonas Jonasson no sea como Gabriel García Márquez).

           Lo cierto es que El Abuelo que Saltó por la Ventana y se Largó, se disfruta.

  Atentamente,

Elvis Valoy

Sociólogo

El Nacional

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