Un gobierno popular
Señor director:
El balance positivo de la política de comunicación del Gobierno, se debe a que el presidente Danilo Medina es un mandatario que no ha perdido la conexión con el pueblo y que sabe dirigirse a la gente.
Que en el país hay problemas, es incuestionable, pero hay problemas en todo el mundo, y nosotros no somos la excepción.
Si están en crisis países ricos, hay que imaginarse que, en los países pobres, con un manejo que no esté a la altura, la situación sería mucho peor. Todavía hay sectores escépticos, analistas y personas ligadas a la política que no entienden por qué Danilo Medina mantiene tanta popularidad con el paso del tiempo.
Tiene que ser así, porque Danilo Medina nunca ha olvidado su origen humilde y nunca les ha dado la espalda a los sectores desfavorecidos, que constituyen la mayoría de la población.
Por eso se ha prolongado la luna de miel con este pueblo.
No es que uno sea reeleccionista, pero es una pena no poder tener a este hombre por más tiempo en el Palacio Nacional.
El reto es para quien vaya a ocupar la silla presidencial después que termine el actual período gubernamental. Tendrá que ser una persona muy dispuesta a entender que todo pasa, que el poder es temporal y que la figura de las personas, su legado, es lo que queda.
No hay que restar méritos a colaboradores importantes como el licenciado Rodríguez Marchena, pero quien realiza labor de relaciones públicas lo que hace es proyectar la figura a quien le corresponde mercadear.
En ese sentido, se puede decir que es Danilo Medina mismo su principal relacionador público y el principal promotor de su obra de gobierno, porque habla y actúa como la gente espera, como la gente que votó por él esperaba, y con ello ha conquistado a quienes no votaron por él.
Quienes no votaron por él, se sienten hoy arrepentidos. Es la confesión de más de una persona que conozco. Porque algunos no quisieron creer en la promesa que él representaba y hoy lo están conociendo por sus hechos.
En cuatro años, el balance será positivo, sin duda.
Atentamente,
Rafael M. Peguero.
Santo Domingo.
