La ADP
Señor director:
La Asociación Dominicana de Profesores, esta estructurada por organismos con sedes en todas las provincias y el Distrito Nacional, donde tiene asiento el Comité Ejecutivo Nacional, encabezado por su presidente, vocero oficial nacional del gremio. Su Congreso Nacional es su máximo organismo. El pasado nueve de septiembre, este diario publicó una declaración del profesor Radhamés Camacho, presidente de ADP, dando cuenta de que el sindicato o él, dispone de 25 mil maestros jubilados para incorporarlos al Plan Nacional de Alfabetización que impulsa el presidente Danilo Medina.
La puesta a disposición de los maestros jubilados, ha sorprendido a los educadores ofertados por Camacho, habida cuenta de que ese gremio, máxime la presente directiva, no tiene en su carpeta ni ha publicado ninguna preocupación por la suerte de los retirados, y peor aún, no han promovido ninguna acción que demande reivindicación para los maestros activos. Raya en lo vejatorio que la ADP, los ministros ni los gobernantes tomen en cuenta a los jubilados, quienes dedicaron buena parte de su vida a la compleja tarea de educar.
Es un hecho que los docentes jubilados se integrarán a este plan de alfabetización, pero no en alianza con el gremio ni con su presidente, pues sería dejarse manipular. Los jubilados recuerdan muy bien a sus verdugos cuando la gran crisis del Semma. Un grupo de gavilleros desfalcó esa ARS, y solo la profesora María Teresa Cabrera dio la cara y exigió cárcel para ellos. Es la única que ha estado atenta a la problemática del magisterio. Por ello, los maestros activos, no debieran volver a equivocarse eligiendo representantes del gobierno en octubre próximo.
Poco importaría a quién elijan, lo que sí cuenta es que sean de partidos distintos al que esté en el poder. Esta vez, ojalá que los educadores sean mejores estrategas, y no pongan otro huevo de avestruz como el que pusieron en el proceso eleccionario pasado, cuando se dieron la actual directiva, cuyo mandato venció hace seis meses.
Nosotros favorecemos que los maestros jubilados, y todos los dominicanos que amen a su país, se integren en un gran movimiento de alfabetizadores, pero sin manipulación de ningún tipo. Así, nosotros también nos sumaremos.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez
Santo Domingo

