Dramático
Señor: Director
El 2 de noviembre no pude asistir al cementerio Cristo Salvador y 4 días después fui con un vecino a pintar el nicho familiar, y a llevar flores a mis padres que se las debía. Cuando casi concluíamos la labor llegaron dos niños, el más chiquito con un machete y el grandecito con una azada. Impresionada lo cuestioné, y luego de sus respuestas se me dañó el resto del día y me invadió la tristeza, porque soy fanática de los niños y adolescentes.
Sus edades son 5 y 8 años, trabajan en el cementerio limpiando tumbas, no asisten a la escuela porque tienen que ayudar a su mamá con la manutención de su «hogar», pues tienen dos hermanitos más pequeños y su padre se fue con otra mujer. Ese drama narrado por esos infantes me dio grima, y meditabunda me pregunte: ¿Cuál será el futuro de esos niños, sus hermanitos y muchos otros que pululan por nuestras calles, en menesteres que no les incumben?, ¿Serán futuros delincuentes, habidas cuentas de que los corruptores aquí abundan. Pero muy cuestionable es la conducta de los padres insensatos y desaprensivos, que engendran muchachos a lo loco y luego lo tiran a las calles, para que se conviertan en delincuentes, aún sabedores de que la labor de estos es estudiar y a ellos les corresponde mantenerlos.
Cuando los padres y madres fallan, le corresponde al gobierno asumir la responsabilidad de garantizar programas y medidas especiales de protección a los niños y adolescentes, como lo establece el Artículo 60 de la Ley 136-03, también dispone penalidades a los padres que no cumplen con su rol. A veces me resisto a escribir aludiendo a funcionarios que no hacen caso a nadie, pero luego recapacito, pues no es posible hacerse cómplice con el silencio de quienes en esta media isla plagada de males por doquier se han erigido en monarca. Hacen y dicen lo que quieren, pero se irritan cuando leen y oyen lo que no quieren, y es propicio noviembre el mes de la familia, para refrescarles la memoria con las iniquidades que han dejado crecer sin parangón y afectan a muchísimos hogares. Cada quien que lo diga como pueda, porque los males no se resuelven con silencio y olvido, es enfrentándolo sin tapujo y caiga quien caiga.
Atentamente:
Lic. Teresa Gómez

