El texto
Señor director:
Casi no pude escribir en diciembre. Eso sí, revisé los libros de texto del ministro de Educación. Quizás logre convencer de su idoneidad a muchos, pero no a los maestros acostumbrados a darlo todo por los estudiantes, quienes serán los grandes perjudicados con esos libros, que no encajan en nuestro sistema educativo.
A esa conclusión llegué, y me importa un comino que me descalifiquen los camuflados de educadores que muy orondos alardean de los títulos que poseen, pero de nada les sirven, porque sus yerros son sin parangón, y en parte son responsables del marasmo en que está la educación.
Validarle esos libros al ministro implica más atraso, y quienes están apoyando su introducción serán también responsables de esa barbaridad.
Me han preguntado por qué tengo hacia Melanio Paredes la actitud que tengo. Como otros maestros, nos creamos expectativas loables cuando lo designaron, porque fue docente y secretario general de la Asociación Dominicana de Profesores, ADP, y nos hemos decepcionado. Parece que, con el nombramiento, el presidente Fernández le entregó el título de propiedad del Ministerio de Educación.
Su primer yerro fue coger un crédito para remodelar su despacho y hacer un ascensor particular. Exhibió el ego de que no hicieron gala quienes lo antecedieron. El manejo a las intoxicaciones con la leche del desayuno escolar, el Semma y finalmente los libros de texto, lo tipifican como pésimo. Si hubiera sido algunas vez director de escuela, supiera que algunas medidas aun siendo administrativas, hay que consensuarlas, para no lesionar a los estudiantes.
Aprovecho para decirle al licenciado Arturo Samboy que quedé gratamente sorprendida cuando me mencionó en su carta, justo en Navidad con mi autoestima baja, porque pasaría la primera Navidad sin mi hijo (está fuera del país). Me alentó mucho y me hizo rememorar cuando trabajé en el Liceo Nocturno Capotillo.
Como honrar honra, es oportuno externar que Samboy fue magnífico director, y en tres locales repletos, todos a una, hacíamos el máximo esfuerzo para guiar a los estudiantes. Felicidades y muchas bendiciones. Lo mismo le deseo al equipazo de El Periódico El Nacional, encabezado por Radhamés Gómez Pepín, y finalmente a la gente buena de este pueblo, digno de mejor suerte.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo

