Aclaran trujillismo
Señor Director:
El día 16 de este mes de noviembre el prestigioso escritor y comunicador social Juan José Ayuso en su columna de ese diario escribió un interesante artículo titulado «El envilecimiento trujillista»; dicho artículo se refería a como la gran mayoría de dominicanos repudiaban a los pariente, hijos, hermanos, tíos, etcétera, que habían caído en desgracia con el tirano, y traía a colación como un caso ejemplar y excepcional la posición del gran poeta e intelectual Don Virgilio Díaz Ordóñez, respaldando a su hijo Virgilio Díaz Grullón cuando fue acusado de comunista, acusación natural a todo adversario del régimen, por pertenecer en 1946 a la Juventud Democrática.
Aplaudiendo esta acción de Don Virgilio quiero dejar constancia que el licenciado Rafael Augusto Sánchez, ex canciller del Gobierno de Horacio Vásquez, velazquista, y quien en la década del 50 aceptó un nombramiento como Senador de la República le renunció a Trujillo en junio de 1959 a raíz de la muerte de su hijo menor Guillermo Sánchez Sanlley, quien habiendo desembarcado el 19 de ese mes por Estero Hondo murió en combate junto a dos compañeros más en una finca de Mao.
Tres secretarios de Estado, amigos de mi abuelo por instrucciones de Trujillo fueron a su casa a convencerlo de desistir de esta actitud peligrosa para toda la familia; en esa misión recuerdo a don Cucho Álvarez, al licenciado Telésforo Calderón y a don Paíno Pichardo, quien con todo el dolor y nobleza rechazó dignamente retirar su renuncia.
Semanas después su hijo mayor Rafael Augusto Sánchez hijo, Papito, fue contactado, por órdenes de Trujillo, para que hablara en un mitin en el entonces Parque Ramfis en contra de los expedicionarios del 14 de Junio, y con la misma gallardía de su padre se negó, días después fue detenido y asesinado en La Victoria en junio de 1961.
Sin otro particular se despide de Ud. agradeciéndole la publicación que pueda hacer de esta.
Atentamente,
Jesús María Hernández Sánchez

