Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

A Duarte

Señor director:

La verdad es que en este país las cosas andan manga por hombro. Y se nota en la forma en que se rinde homenaje (¿se rinde homenaje?) a la memoria del patricio Juan Pablo Duarte.

Si son inamovibles las fechas de ciertas celebraciones católicas, como la Virgen de la Altagracia y la de las Mercedes, debe serlo también la del natalicio del Padre de la Patria, el hombre que lo dio todo por el nacimiento de una patria libre y soberana que todavía no hemos logrado construir, pero que tendremos que hacer.

El natalicio de Juan Pablo Duarte debe ser de mayor alcance que el de las fiestas católicas, puesto que no toda la población dominicana es católica, pero sí todos los dominicanos estamos en deuda con Juan Pablo Duarte.

Duarte fue un hombre de un patriotismo a toda prueba, y su ejemplo debería ser más difundido en las escuelas y en los centros adonde acude la juventud. Debería educarse con ello a las nuevas generaciones de servidores civiles y militares.

El patriotismo no es una moneda devaluada, es una necesidad de hoy, porque tenemos que legar a las nuevas generaciones un lugar habitable, un ambiente de justicia y la garantía de paz y de buena convivencia que necesita toda sociedad civilizada.

Por ésa y otras razones, hay que levantar la figura del patricio.

Atentamente,

Adilia Bonilla

Santo Domingo

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La destrucción

Señor director:

El terremoto en Haití causó destrucción y muerte, pero más destrucción y muerte ha causado la pobreza.

Si el mundo se vuelca en auxilio de Haití, es porque el mundo ha estado en deuda con Haití.

Es hora de la ambición de unos pocos no ahogue los anhelos de justicia de la mayoría. Y es una pena que tanta gente haya muerto sin escuchar ese clamor de justicia y en muchos casos sin estar consciente de que merecía otro destino.

Sobre la destrucción, hay que levantar un Estado de justicia, de derecho, de participación.

Si eso no se hace, se estaría contribuyendo con la destrucción, con la anarquía, con la injusticia, con la pobreza que por tantos años se ha cultivado. Despertemos, señores. Es hora.

Atentamente,

Clara Santiago

Santo Domingo

El Nacional

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