Nunca en domingo
Señor director:
En los años de mi infancia escuchaba en los programas de música romántica una hermosa canción con el titulo homónimo de este artículo.
Nunca me imaginé que años después y ya cuando la adultez hizo su nido en mi cuerpo y mi cabeza iba a decir «Nunca en domingo » aunque en circunstancias diferentes.
Me explico: el pasado domingo mi padre don Tirso Barrera, de 84 años y una serie de problemas propios de su edad fué trasladado a la Clinica Independencia ya que la cánula insertada en su estómago y que le facilita digerir sus alimentos aparentemente estaba bloqueada.
En la Clínica Independencia me informan que el médico que atendió a mi padre estaba de servicio en la Clínica Rodríguez Santos y que teníamos por consiguiente que dirigirnos hacia allá, recuerden que estamos hablando de un anciano de 84 años delicadamente enfermo llegamos, pero el flamante profesional de la medicina tampoco estaba alli.
Hicimos uso del telefono celular cruzándonos varios mensajes para nada amables pues se trataba de la vida de un ser humano y que además es mi padre, nada señores, era domingo y en este pais enfermarse en domingo es como firmar un pasaporte al campo santo.
La clínica Rodriguez Santos es uno de los centros de salud más antiguos de la capital, por eso me parecio tan extraño que se utilizaran las linternas de los celulares para examinar la garganta de algunos pacientes.
Ante la situacion de indefección, con un padre enfermo nos dirigimos a la Clinica de los Billeteros adonde mi hermana, que es médico hizo valer sus influencias a los fines de que mi anciano progenitor pudiera digerir sus alimentos.
No tengo otro medio para protestar que este medio, y lo utilizo consciente que mi grito de dolor y protesta llegará a miles de personas en poco tiempo, si a esto usted le suma la irresponsabilidad de los médicos y la medalaganaria actitid que los cubre tendremos que llegar\a la conclusion de que este país, digno de mejor suerte, se jodió.
Atentamente,
Lic. Alexis Barreras Corporán
