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Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Nota de Amarante
Señor director:
El Ministerio de Educación ha emitido y aplicado disposiciones probatorias de que la política mal llevada ha hecho daño a muchas instituciones del Estado. Cada ministro ha puesto su propia marca para favorecer apetencia personal y militancia partidaria. La marca mayor la creo doña Ligia Amada en el año 1996 cuando dispuso pre-pension, pensión, degradación y traslados contra todos los funcionarios que no pertenecieran al partido de gobierno.

Esa disposición causó el mayor perjuicio a la educación vernácula de los últimos 20 años al romper de golpe la cohesión que anidaba la labor docente y administrativa con vacación, dedicación, respeto, decencia, responsabilidad, ascenso por mérito y sanción por faltas.
La otra gran marca la acaba de poner el actual ministro Amarante Baret, con la aprobación y aplicación de la Orden Departamental 11/2013, que es la más monstruosa acción de personal de los últimos cuatro gestores de esa cartera, al disponer, degradación, traslados, tramites de pensión y jubilación, nombramientos, ascensos y demás, cuyos perjudicados rondan los 300. Ambas disposiciones dejan heridas incurables a los afectados y al sistema educacional.

Son igualmente dañinas, pero la de 1996 solo afecto directamente a los funcionarios y técnicos que no eran del PLD, mientras la de Amamante Baret, afecta a miembros de su mismo partido. Si el movimiento de funcionarios que propicia la 11/2013 hubiera sido para mejorar la calidad de la educación, toda la población lo hubiera apoyado gustosamente, pero, fue enfocado hacia intereses partidistas que mucha gente opina que tuvo el apoyo del Presidente de la Republica.

Esta Orden Departamental esta hecha atendiendo compromisos políticos que técnicamente rayan en lo imprudente, tomando en cuenta el momento que vive el sistema educativo y las perspectivas que lo siguen. Al que menos le luce dar pasos destemplados que hieran el interés nacional y del Presidente Danilo Medina es a este Ministro, que lo suponemos en ese puesto para que guíe y reoriente la educación hacia la calidad que la población necesita y demanda. No es tiempo de retaliar ni de imponer por la fuerza del poder, sino de aportar, exigir, sanear y armonizar todos los actores y coactares del magisterio nacional, enarbolando la bandera de que la educación es compromiso de todos y todas.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez

El Nacional

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