Opinión

CARTAS DE LOS LECTORES

CARTAS DE LOS LECTORES

Pensando en voz baja

Señor director:

Todos sabemos lo que los pueblos necesitan paz, justicia, trabajo, alimentos, salud, educación y  bienestar. Parece un fácil programa, pero todo eso lo tienen pocos, y dentro de esas minorías aún existen grados. Así que los gobiernos fracasan, pues la guerras, los campos de refugiados, las injusticias, la crisis económica, el desempleo, las enfermedades, la falta de educación y de escuelas, el sexismo, la pobreza de miles de millones, son el cortejo terrible de la monstruosa organización de los gobiernos de la Tierra y de las conciencias que apoyan una u otra de estas calamidades, cuyo resultado es el mundo como lo conocemos a diario.

 Los  pueblos necesitan la justicia,  no el Derecho, porque la justicia es la ley de los cielos, y el Derecho las leyes del ego y del poder del ego. La justicia son los mandamientos dados a Moisés y los mandamientos del amor de Cristo, que son códigos divinos y no los códigos de derechos humanos.

Sin embargo, y mientras exista la pasividad de las mayorías,  será propicia la impunidad de los malvados y es ésta la condición necesaria para los atropellos que se cometen en su nombre, o en nombre de la libertad, en nombre de los  derechos humanos y de todos esos bonitos programas que venden los responsables de que no se cumplan.

En el pedacito de tierra en el que vivimos,  el gobierno de turno ha logrado gobernar por  casi 12 años, 8 de ellos consecutivos, con palabras bonitas que  ofuscan la visión y el pensamiento de la cantidad de personas necesarias para ganar las elecciones, sin que en realidad cambien las cosas, solo dando pinceladas de color para mejorar la fachada del exterior del cementerio.

Son los muertos del mismo sistema quienes votan hoy para que los siga matando mañana.

Pero, la mayoría de esos muertos lo están ya antes de votar, y se convierten en personas espiritualmente muertas por su actitud egoísta y conformista, por su amor a las tradiciones y su miedo a la vida. Estos son los mismos que se convierten en un peso muerto para los espiritualmente activos y para los inconformes. 

No es posible ninguna alianza entre naciones o la paz mundial sin que la paz activa y los sentimientos de bondad, respeto y hermandad hayan florecido antes en nuestros corazones. No nos engañemos ni nos dejemos engañar.

Atentamente,

Jimmy Rosario Bernard

Santo Domingo

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación