Hermanas Mirabal
Señor director:
Desde la publicación del artículo de Juan José Ayuso en la edición de El Nacional del día 4 de enero, con el título Provincia Salcedo, y dada su importancia patriótica e histórica, me propuse ofrecer mi humilde aporte de ciudadano orgulloso de su patria chica, y bajo ningún concepto, con pretensiones de historiador (que no poseo), respetando la enjundia intelectual y el acervo cultural del autor.
Pues bien, lo primero a considerar resultaba el personaje. Sabía que correspondía a Tito Salcedo, pero respetando, como he dicho, al autor, me propuse investigar a fondo, de lo que me liberó Rafael Tomás Jaime, con su producción publicada en El Nacional el 6 de enero. Por el apellido Jaime, no lo «saco» como coterráneo.
Reivindico aquello de que los pueblos que no conocen su historia están supuestos a repetir sus errores. Agrego a esta sentencia el respeto merecido a sus próceres. Pero en el devenir de los pueblos las gestas patrióticas y sus protagonistas están sujetas a revisiones, siempre para bien, para colocar en su justo pedestal a sus héroes y mártires. Sobre todo cuando se trata de un país como el nuestro, que aún busca y lucha por su identidad.
Los méritos de Tito Salcedo o los de Pepillo, si fuere el caso, que no nacieron en la provincia, están garantizados con su nombre al municipio cabecera de provincia y nunca se ponen en duda, aunque con ello estén por encima de Benito Monción, quien sí nació en la hoy Villa Tapia.
Ahora bien, la lucha en contra de la tiranía y su martirio, colocan a las muchachas Mirabal en un sitial histórico invaluable, que las hace merecedoras de ser epónimas no sólo de la provincia que las vio nacer, sino de mayores méritos, como el de honrar con su nombre el Día Internacional de la Mujer.
Si se hace una encuesta a nivel provincial, de seguro el 85% apoyará el nombre. El restante 15% lo dejo para aquellos que por indiferencia, mezquindad o incidencia política, les resulta ajeno o inconveniente aceptar el glorioso nombre de Hermanas Mirabal.
Si a alguien debemos los hijos de la patria chica reivindicar sería a Juana Núñez, insigne munícipe que donó el terreno en que fue fundado el cantón y a quien, sin la suerte de Doroteo Antonio Tapia, otro insigne munícipe, el decreto del 1891, la desarraigó sin más contemplaciones.
Atentamente,
Félix N. Jáquez L.
Provincia Hermanas Mirabal

