Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Díscolos e irracionales

Señor director:

Dice un amigo mío, “hay que hacer un estudio de cómo el partido de los profesionales, técnicos e intelectuales tiene un programa de gobierno tan díscolo e irracional”, que aún ante lo irrebatible, ellos parecen que ni oyen ni les interesa oír. Me asusté mucho.

Imagínese el miedo que causa la probabilidad de que los ciudadanos del montón, imitando el modelo gubernamental, empecemos regirnos por “programas” de familia, amistad, y demás relaciones primarias, ejecutados de manera díscola e irracional.

No soportaría que mis amigos me trataran como el gobierno nos trata a todos, como si nos estuviera honrando, haciéndonos un favor; como si no mereciéramos la menor explicación de nada; como si estuviéramos obligados a bailar su música, a su ritmo, sin cansarnos ni un segundo antes que ellos; que nos hablen embustes de ésos que se caen de la mata, como si fuéramos ignorantes o inexpertos; y, lo que más miedo me da, que no oigan ni se interesen en oír los hechos irrebatibles, nuestras necesidades, sentimientos y sensaciones reales; que su solidaridad sea igual o parecida a las tarjetas que reparte el gobierno con el único fin de que la gente llegue más o menos viva y creyéndose en deuda para las próximas elecciones; en resumen, que nos subestimen, que nos desconsideren.

Los gobernantes están de paso. Los amigos son parte integral de nuestra vida. Los gobernantes son un gasto. Los amigos son una inversión. A los gobernantes, los despreciamos. A los amigos, los queremos, a algunos ¡mucho!

Atentamente,

Cosette Álvarez

Santo Domingo

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Las emisoras

Señor director:

No soy mojigata ni cosa que se le parezca, pero me gustaría que los dueños de emisoras buscaran otra forma de llamar la atención que no fuera a través de la palabrota o la frase indelicada, y de los mensajes desmoralizantes.

No voy a mencionar nombres de periodistas ni de medios, pero hay personas que, por su edad y por su preparación, deberían estar dedicadas a orientar a la juventud y no a enviarle mensajes negativos como el afán por dinero y la corrupción.

¿No se puede hacer un esfuerzo colectivo para revertir esto? ¿Cuáles serían los intereses afectados? ¿Son intocables?

Atentamente,

Nilda Santana

 Santo Domingo

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación