Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Moral Y cívica

Señor director:
¿Podemos seguir viviendo sin la moral y cívica en las aulas de clases, cuando la notamos cada vez más necesaria ante la descomposición social que nos arropa?

Inicio esta carta con esta pregunta, porque no me llegó a la mente otro modo de definir esta importante materia, dada por nuestros profesores, con la que a su vez nos inculcaban la disciplina, el respeto y hasta el amor hacia el prójimo.
Tanto así, que esas generaciones que crecimos con esa tan anhelada asignatura, veíamos a nuestros maestros como padres y al colegio como nuestra segunda casa, llegaba el momento que a la hora de despachar ni queríamos irnos. Era ya un escenario familiarizado.

No hay duda de que existe un vacío en las aulas sin este método de enseñar, incluso en el accionar del estudiante de hoy se nota a leguas, y lo vemos en su comportamiento con el compañero, con el profesor, con el director del plantel escolar, en su forma de vestir, en su forma de expresarse, en los pronunciamientos que hace, en fin, en cada paso que suele hacer.

Cuando la moral y cívica no existía esa descomposición generalizada de hoy en día, esa desfachatez descarada de quienes creen lo tienen todo en un momento determinado, sin tomar en cuenta la repercusión negativa que ello significa en sus propias vidas.
El profesor Juan Bosch, en su obra Composición Social Dominicana, resalta el fracaso de nuestra sociedad, en virtud de aquellos que piensan que no hemos podido organizarnos como sociedad, dejando entrever que eso es un error, debido a que el fracaso no ha sido del pueblo dominicano como tal, sino del sistema en que ha vivido.

Y trayéndolo a este tema, lo invierto diciendo que a raíz de la desaparición de la moral y cívica de las aulas, el pueblo dominicano hizo un “stop” a esa sociedad que venía organizándose, obviamente en desmedro de una sociedad que sí requiere esa organización como pueblo, pero además porque tal como dijo el profesor Bosch en su obra, no es un asunto del pueblo dominicano, es ya un problema sistémico, que es peor aún.

Con esa moral y cívica que muchos nos criamos, nuestros padres, vecinos, tutores y familiares iban más suave y sin preocupación alguna, porque sabían que esa educación que nos daban era garantista, sin ella vemos todo lo contrario; padres preocupados, vecinos con temor, porque no conocen al que se mudó a su lado, profesores que no pueden llamar la atención a un estudiante porque este lo espera a las afueras para amenazarlo, en el mejor de los casos.

Atentamente,
Robinson R. Gálvez Lay

El Nacional

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