Señor director:
Me dirijo por este medio al ex presidente Leonel Fernández.
Como ya sabemos, es natural que los líderes políticos tiendan a generar odios y pasiones.
El odio proviene por parte de aquellos que les adversan como consecuencia de un resentimiento de carácter social o político; y las pasiones son provenientes de aquel litoral que siente respeto, orgullo y admiración por el líder.
Usted, como hombre público, ha de estar preparado para recibir todo tipo de andanadas de insultos hirientes y absurdos.
Sus adversarios políticos, quienes jamás aceptarán como buenas y válidas sus habilidades, eficacia y eficiencia en el arte de la política, vivirán por siempre coordinando, diseñando, planificando y ejecutando acciones oscuras y perversas con la única intención de pretender provocar resentimientos y hostilidades hacia usted, por parte de algunos segmentos de la sociedad dominicana.
De manera que, tanto usted como yo, sabemos que ellos no cederán, que continuarán buscando subterfugios para así justificar sus andanzas de vocingleros al servicio de causas nefastas; convirtiéndose en expertos lanzadores de fuertes y desconsideras diatribas.
Bien conoce la sociedad dominicana a los autores intelectuales de tan vil campaña. Ellas y ellos, son de fácil identificación, puesto que ni siquiera se han preocupado por esconder los refajos y los ruedos de los pantalones.
¿Y quiénes están detrás de los escuderos protestantes?
Lo sabemos. De manera directa se encuentra el sector más belicoso y radical que existe dentro del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Por supuesto, nos referimos al archifamoso PPH.
¿Y por qué lo hacen?
Además del fastidio, lo hacen simple y llanamente porque temen, como el diablo a la cruz, que usted vuelva a aspirar a otro mandato presidencial en el año 2016, cuando, en término constitucional, usted tiene todo el derecho de hacerlo.
Definitivamente que ante la fortaleza mostrada de su liderazgo en la sociedad dominicana y en el extranjero, como estadista consumado, y hombre de una trayectoria transparente, desde ya perciben que sería más que imposible el tratar de vencerlo como hasta ahora no han podido hacerlo.
Deje usted que los dueños de los circos populares continúen su agitado curso. Somos más, muchos más, los que reconocemos sus virtudes y, sobre todo, su liderazgo ganado en buena lid.
Atentamente,
Oquendo Medina.
Escritor y político.

